Miguel contra Godzilla (Maga, Fnac Callao – 09.11.2011)

Por los pelos y con la lengua fuera, llegamos a Fnac Callao y nos encontramos a Miguel Rivera, voz de Maga, subido al escenario con su guitarra. Ni rastro del resto de integrantes de la formación sevillana. El fórum, sin embargo, está lleno; todos los asientos ocupados, gente sentada en el suelo de los estrechos pasillos y otro buen puñado de personas de pie, al fondo, peleándose por ver algo entre las cabezas que llenan el recinto.

El set es breve, apenas 6 canciones en media hora escasa, pero el sonido es inmejorable. Llega limpio, la voz de Miguel –probablemente de las mejores del panorama nacional- suena impecable y él, además, derrocha simpatía mientras nos cuenta, por ejemplo, de dónde viene eso de Satie contra Godzilla, o pide que le hagamos algo de acompañamiento sin miedo. Y así, empieza la sesión enlazando tres temas nuevos, “Antorcha humana”, “El gran final” y “Hagamos cuentas”. Y cuando llega al cuarto, nos presenta su particular versión de ese gran clásico que es Insurrección, con la petición de que si nos la sabemos, por favor, le acompañemos.

Para rematar la sensación de que no es una presentación al uso – y entiéndase por ‘al uso’ una de esas en las que el artista o grupo en cuestión se limita a los temas de su más reciente trabajo-, le toca el turno a ‘Silencio’ y nos vemos obligados a confesar que para nosotros se convierte en el gran momento de la tarde. Porque nos encanta y porque, como vieja conocida que es, consigue que buena parte del público acompañe a Miguel, no sólo con palmas, sino también animándose a cantar con él esta joya de su anterior disco, A la hora del sol (2010).

No queda tiempo para más. El ruido que me sigue siempre, la canción que ha servido como adelanto de Satie contra Godzilla, cierra un breve pero intenso acústico, y deja paso a un buen rato de charlas, firmas y fotos.

Maga (Madrid, Fnac Callao – 09.11.2011)

  1. Antorcha humana
  2. El gran final
  3. Hagamos cuentas
  4. Insurrección
  5. Silencio
  6. El ruido que me sigue siempre

Sobre las tablas de La Pontona: Amaral arriba al Monkey Week (30.10.2011)

Domingo, 20:00h. 30 de Octubre 2011. El Puerto de Santa María. Comienza a levantarse una ligera brisa en esta pequeña ciudad de la costa gaditana, que obliga a los presentes, divididos en dos colas a uno y otro lado de un largo pasillo que da entrada a la Pontona, a cerrar sus chaquetas hasta el cuello y echar mano de sus pañuelos para protegerse del frío.

En estos días se celebra en El Puerto el cada vez más conocido Monkey Week, un festival de música que, además de innumerables conciertos, reúne a grupos, discográficas y público, englobando un sinfín de actividades paralelas: showcases, conferencias, «batallas» musicales, ect., que hacen que la pequeña ciudad reciba la visita de un tipo diferente de turistas a los que acostumbra, y que le da un aire distinto que sin duda le favorece. Este Monkey Week 2011 ha contado con muchísimas bandas que durante 4 días han inundado de música cada rincón de la ciudad, desde Cosmonauta, Maryland o No way José, pasando por Eladio y los seres queridos, Sidonie o Cyan. Pero lo que ahora nos ocupa es un dúo zaragozano que, en su gira «Hacia lo Salvaje», decidió hacer una parada para regalar a los asistentes al festival (y a todo aquel que quisiera pasarse por allí hasta completar aforo) un acústico en el que presentaron su último trabajo.

Desde bien temprano la puerta de la Pontona se llena de numerosas personas divididas en dos filas, aquellos con acreditación o invitación al evento, y aquellos que, aunque no son asistentes del Monkey Week, no han dudado en acercarse a ver a Amaral. Y es que los Amarales, allá donde van, mueven multitudes.

Aunque con un poco de retraso respecto al horario establecido, finalmente las puertas se abren y poco a poco el local se va llenando, quizá demasiado, porque frente al aforo de 200 personas que se tenía pensado en un principio, en La Pontona llegan a concentrarse cerca de 500. Poco tiempo después, entre vítores y aplausos, hacen su aparición en la pequeña tarima habilitada como escenario Juan y Eva, Eva y Juan: Amaral. Tras un “¡Buenas noches Monkey Week!”, Eva explica que van a tocar las canciones en el orden en el que aparecen en el disco y después “Ya se verá”. Y acto seguido echan mano de sus respectivas acústicas y comienzan a desgranar “Hacia lo Salvaje”, arrancando con la canción que da nombre al disco.

“Hacia lo Salvaje” da paso a “Antártida” y después, con algunos problemas de sonido, llega “Si las calles pudieran hablar”. Somos demasiados los allí presentes para la capacidad del recinto y para lo que se tenía pensado como un concierto acústico de carácter más bien íntimo. Sin embargo, Amaral no es un grupo que se rinda fácilmente, y así “Esperando un resplandor” llega entre bromas, presentación y merecido aplauso a Miguel Tapia – el técnico de sonido que los acompaña -, y el comentario de Juan mientras levanta su guitarra al grito de “Dale caña a ésta…”. Aguirre muestra una vez más esa forma tan personal e intensa que tiene de tocar y, para cuando empiezan a sonar los primeros acordes de “Robin Hood”, el concierto ya rueda solo. “Robin Hood” es una de esas canciones que merecen ser escuchadas con tranquilidad y calma, para poder apreciar una letra emotiva y a la vez áspera. Pequeña pausa en la que Eva cuenta que la siguiente canción la trajo Juan de La Coruña, y bromea diciendo que, puesto que en este disco está “Riazor”, en el próximo habrá una llamada “El Puerto de Santa María”, comentario que arranca del público risas, aplausos y gritos de “¡Guapa!” “¡Te como esa cara!”, a lo que la maña responde riendo que el “sex simbol” del grupo es Juan y que ya le podemos estar diciendo guapo a él. Y así, con un ambiente cargado de buen rollo, empieza “Riazor”, una canción impregnada de una mezcla de aflicción y dulce melancolía, ya patente en otros temas del dúo, y que es sencillamente maravillosa. Del tipo de composiciones que te hacen vibrar por dentro, de los pies a la cabeza, ya sea tanto por la música, como por la letra.

Llegamos al ecuador del concierto con una enérgica “Montaña Rusa” que deja paso a “Olvido”, canción que Eva dedica a su madre y en la cual reflexiona sobre la pérdida, el paso del tiempo y lo efímero de la memoria. Comienzan a sonar los primeros acordes de “Cuando suba la marea”, y alguien del público tararea la melodía de “Sin ti no soy nada”, a lo que una resuelta Eva, contesta “¡No! He dicho que esto es Cuando suba la marea”, y el público se sume en silencio para dejarse mecer sobre las aguas del río Guadalete, por este tema. “Como un martillo en la pared” tiene un toque reivindicativo que esta noche suena potente en las guitarras acústicas de Eva y Juan y en los coros del público, y que para cuando finaliza, deja a Juan con dos púas rotas. Amablemente Aguirre pregunta si alguno de los allí presente le deja una, y enseguida aparece un joven que no duda en tenderle su púa a la otra mitad de Amaral.

“Hoy es el principio del final” nos deja ver, por si no había quedado claro con anterioridad, la voz de Eva, que adquiere tesituras nuevas y tramos de gravedad, y que se quiebra en “Si pudiéramos ser algo más, que polvo y energía” para acto seguido, romper el ritmo de la canción otorgándole un giro inesperado Es, quizás, la canción que mas cañera suena esta noche, con Eva subida a los amplificadores, Juan fundido en uno con su guitarra y el público vibrando ante tal derroche de energía. Finalmente le toca el turno a “Van como locos”. Eva se dispone a explicar que necesita ayuda con los coros cuando es sorprendida por un público que ya canta “oh, oh, oh, uh oh oh…” y ella, risueña y asombrada comenta “¡Muy bien! ¡Habéis venido con el disco aprendido de casa!”. Y de esta manera comienza “Van como locos”, con un público que corea, al unísono junto a Amaral, la canción que cierra el último trabajo de los maños.

Tras una “falsa” despedida en la que el grupo se ausenta por unos minutos del escenario, Juan y Eva regresan para culminar el acústico con “Revolución”, el último tema que nos regalarán los maños en esta noche de finales de octubre, y que deja a todos los allí presentes con las pilas recargadas para seguir disfrutando del festival.

Una vez más, Amaral demostró que son unos músicos excepcionales que han sabido mantenerse fieles a sí mismos sin dejar de evolucionar, con una música sin artificios y unas letras que, aunque parezcan contar lo mismo de siempre, son innovadoras y están cargadas de poesía.

Amaral (El Puerto de Santa María, Monkey Week – 30.10.2011)

01. Hacia lo salvaje
02. Antártida
03. Si las calles pudieran hablar
04. Esperando un resplandor
05. Robin Hood
06. Riazor
07. Montaña rusa
08. Olvido
09. Cuando suba la marea
10. Como un martillo en la pared
11. Hoy es el principio del final
12. Van como locos
Bises
13. Revolución

Second sigue soñando (Planta Baja, 29.10.2011)

Relatar el principio no puede ser tan complicado… Hay que reconocer que vencer el magnetismo de las cervezas y el sándwich-tapa en “La Romana” no era tarea fácil, pero  el reencuentro con amigos de los que no se ven todos los días y, claro, también el gran directo que se gastan los murcianos Second, fueron ingredientes suficientes para ponerse en camino hasta la sala Planta Baja. Acostumbrados a que últimamente los granadinos acudan poco a los eventos musicales, resultó una grata sorpresa encontrarse una sala casi llena ya con los teloneros. Es lo que tienen Second, pocos grupos son capaces de llenar el Planta Baja como ellos.

La responsabilidad de abrir la velada corrió a cargo de otro grupo murciano, Noise Box (http://www.myspace.com/noiseboxband), que contaban con la ayuda de José Uribe, baterista de Eskorzo, controlando las luces. Noise Box se presentaron en Granada con mucha fuerza y un rock elegante,  lleno de influencias,  recordando a bandas como Placebo, Smashing Pumpkins y con unas leves pinceladas nostálgicas a lo Radiohead. Fueron un gran descubrimiento y estamos seguros de que estos chicos darán que hablar.

Llegó entonces el turno del plato fuerte de la noche. La actuación de Second comenzó, como ya es costumbre, entre los gritos y silbidos de sus incondicionales seguidores. Abrieron con “Mañana es domingo”, un tema muy fiel a su estilo incluido en su último álbum “Demasiado Soñadores” (2011). La impecable voz y el carisma de Sean (o Frutos, como muchos le llaman), la intensidad de Jorge, la energía de Fran, la discreción y el sentimiento de Nando y la intensidad de Javi, hicieron que fuera una velada realmente “psicopática”, una noche de pura energía efervescente y “autodestructiva”, que llegó a su más alto nivel nada más comenzar las primeras notas de “Muérdeme”, un tema que no siendo para nosotros de los mejores de su discografía, curiosamente es de los que más euforia levanta  entre el público, y por ende, una de las canciones más coreadas, saltadas y bailadas de la noche.

La parada  emocional de este viaje musical llegó sin duda con “Rincón exquisito” y posteriormente con “Conocerte”, ambos temas cargados de sentimientos encontrados y que hacen estremecer en gran medida gracias a la intensidad y a la melodiosa voz de Sean Frutos. Otro de los grandes hitos de la noche llegó cuando dedicaron uno de los mejores temas de su discografía, “Más suerte”, a un grupo de la ciudad de la Alhambra, Lori Meyers. Es una de esas canciones que te llegan, te remueven por dentro. Como es difícil de explicar con palabras, nada mejor que un vídeo:

Se acercaba ya el final del concierto, un muy buen concierto, algo que viene siendo habitual en los murcianos: pueden gustar más o menos, pero día a día demuestran que sobre las tablas tienen muy buen hacer y que los años de carretera han dado como resultado que destaquen por su buen directo. Para la traca final optaron por “Invisible”, “Tu alrededor” (su tema más acústico) y “Rodamos”, una gran canción, que transmite mucha energía e incita a bailar y saltar descontroladamente, llevando a acabar el viaje con una gran sonrisa en la cara y el corazón acelerado.

Haciendo una valoración general de la noche, fue un viaje entre el presente, pasado y futuro, plagado de sonidos ochenteros, eléctricos y sobre todo rockeros. Objeciones casi ninguna, aunque se echaron en falta algunos temas de los primeros álbumes como “Whisper it” o “Fortune day”, y otros de éste último, como “Aquella fotografía”. En cualquier caso, Second siempre cumple en sus directos y saben hacer disfrutar al público con su buen hacer.

Second (Granada, Planta Baja – 29.10.2011)

01. Mañana
02. A las 10
03. Demasiado soñadores
04. Muérdeme
05. Conocerte
06. Horas de humo
07. Psicopático
08. Rincón exquisito
09. Nada
10. Autodestructivos
11. Más suerte
12. Invisible
13. Tu alrededor
14. Rodamos

La gran noche de Vega (Joy Eslava, 28.10.2011)

Aunque haya pasado ya casi una década desde que el destino la llevase a pasar unos meses en cierta archiconocida academia televisiva, parece inevitable que algunos sigan asociando a Vega con aquel fenómeno, para lo bueno, unas veces, y, otras -casi todas-, para lo malo, y entiéndase por malo un puñado de prejuicios que sirven a muchos de barrera, como una especie de venda que les impide ver mas allá de algo que no es sino una parte más del todo.

Vega no ha inventado la rueda. Oh, sorpresa. Pero, con cuatro discos y mucho escenario a sus espaldas, ha demostrado muy buenas maneras, personalidad y la continua necesidad de mejorar, de crecer, de no quedarse en lo obvio. El salto cualitativo con Metamorfosis fue grande y ahora, con La Cuenta Atrás, confirma que, si el presente es bueno, el futuro es aún más prometedor. Y, además, en un arranque de valentía, decidió liarse la manta a la cabeza y hacer el disco que quería, dónde quería, cómo quería y con quién quería. Y lo más importante, rompiendo el cerdito y tirando de ahorros. No hubo discográfica detrás, pero le dio igual. Luego ya llegó Sony a darle alegría al cuento, pero el trabajo estaba hecho: Mercedes ya había dado el salto.

Hace poco más de un mes salió al mercado La cuenta atrás y la noche del pasado 28 de octubre tocaba vestir de gala las nuevas canciones y presentárselas en directo al gran público. La cita era sobre las tablas de la madrileña Joy Eslava y días antes de que se abriesen las puertas, ya se había colgado el cartel de ‘Entradas Agotadas’. Que la noche era especial para su protagonista es algo que quedó claro desde el primer minuto. Se notaba en su actitud y se notaba en el ambiente. Eso, junto con el nivel de entrega de los seis músicos que había sobre el escenario fue sin duda lo mejor del concierto. Lástima que el sonido no estuviese a la altura y que durante buena parte de la actuación los instrumentos lograsen hacerle sombra –demasiada- a la voz de la cordobesa.

El concierto empezó unos minutos más tarde de la hora prevista, después de que Eme Dj amenizase la espera pinchando temas de todo tipo, incluyendo el remix que hizo hace algunos meses del “Errante” de Niños Mutantes. Los 5 músicos que acompañan a Vega aparecieron en el escenario y arrancaron una introducción instrumental que fue preparando el terreno para la cordobesa que, cuando por fin apareció, lo hizo enfundada en el mismo mono que lleva en la portada del vinilo de La Cuenta Atrás –sin escafandra, eso sí- y agarrada a una Telecaster. Abrieron fuego con el tema que da nombre al disco y enlazaron del tirón otros dos de los nuevos, «La Tregua» –probablemente una de las mejores canciones del álbum- y «Réquiem». Y así llegó el primer gran momento de la noche, cuando empezaron a sonar los acordes de «Grita», el primer single de la carrera de Vega, y la Joy se convirtió en un coro de voces que acabó con la cordobesa visiblemente emocionada.

Por si no había quedado lo suficientemente claro con sus gestos, un par de temas después, Vega convirtió su agradecimiento en palabras, recordando cómo de tocar ante 50 personas había llegado a una noche como esa, con una audiencia que llegaba al millar. Y dio las gracias y, para rematarlo, tiró de versión y se marcó una gran «Como yo te amo».

Nos acercábamos ya al ecuador del concierto e iba siendo hora de, entre las nuevas composiciones, ir acordándose de alguna de sus hermanas mayores, y así les fue llegando el turno a «Lolita», «Mejor Mañana» y «Cuánta decepción». Con ellas, una animadísima «Para bailar» y «1906 estrellas nuevas» se llegó al primer final. Pero fue justo antes cuando Mercedes demostró que mima a su público como pocos. Porque Joy Eslava es en esencia una sala de fiesta, al finalizar los conciertos se procede el desalojo prácticamente inmediato del recinto, lo que deja poco margen para algo a lo que Vega parece no querer renunciar, que es ese rato de charla, fotos y firmas. Así que para solucionarlo, emplazó a todo aquel que quisiese a pasarse por un local cercano para todo eso y, por qué no, también para una buena fiesta.

Después del amago de despedida, que apenas duró unos segundos, llegaron la lluvia de chapas –con algún descalabro incluido- y «Nueva York», claramente una de las favoritas del público. Llegados a este punto sería injusto no dedicarle unas líneas a  Quique Fuentes, fiel escudero de la cordobesa, que colocado a su izquierda, estuvo soberbio a las seis cuerdas, sobre todo cada vez que se enfundaba la Gretsch, y el único que sí sonó de forma nítida a lo largo de la hora y cuarto de concierto.

Tras el derroche de buen rollo y energía de «Como yo no hay dos», carta de presentación de La Cuenta Atrás, el respetable, rendido a la cordobesa desde el principio, se encargó de arrancarle las lágrimas una vez más, con una mezcla de vítores y aplausos . Ella correspondió con la mejor interpretación de la noche. Porque con «A tientas» sí que sonó nítida y potente su voz, sí que se impuso y consiguió levantarse por encima de todo lo demás, sirviendo así para poner un gran broche a una noche especial para Mercedes y que, con lo bueno y a pesar de lo malo, mereció la pena compartir con ella.

Vega (Madrid, Sala Joy Eslava – 28.10.2011)

01. La cuenta atrás
02. La tregua
03. Réquiem
04. Grita
05. 48 horas
06. Me compadezco de ti
07. El más feliz
08. Como yo te amo
09. Lolita
10. Sin dudar
11. Mejor mañana
12. 700 cartas
13. Para bailar
14. Cuánta decepción
15. 1906 estrellas nuevas

Bises

16. Nueva York
17. Como yo no hay dos
18. A tientas

Copiloto y su Círculo de Confianza (Sala El Sol, 22.10.2011)

La noche madrileña está templada. Es un sábado de otoño de esos en los que la lluvia se insinúa pero no llega a caer. Ideal para pasear y tomarse unas cañas antes de acudir a la cita con Copiloto y su Círculo de Confianza. La cita es en la sala Sol, el lugar elegido para presentar ante el público de la capital los temas del tercer largo del oscense, ‘El inicio, el desencanto y el círculo de confianza’. Un disco éste con el que parece que el señor Almazán va definiendo un poco más su estilo. Si «Defensa del artista que no existe» nos sirvió para conocer su música y «Un segundo luminoso» para tener claro que había llegado para quedarse, este tercero es toda una declaración de intenciones.

Con media hora de retraso sobre la hora oficial, Alberto Iniesta abre fuego y, acompañado tan sólo de un sintetizador, repasa algunos de los temas del repertorio de Ultranol, entre los que cabe destacar ‘Cortando y pegando’. Algún problemilla con el sintetizador amenaza con estropearle la noche, pero sale airoso, sonriente y simpático. Tras un breve set, deja el escenario libre para el plato principal de la noche.

Sin apenas tiempo de espera, Javier Almazán irrumpe en el escenario armado con su Rickenbacker y flanqueado por los 4 músicos que le acompañan sobre las tablas, Rafa Domínguez (guitarra, teclado y coros) y los tres miembros del Círculo de Confianza: Javier Polo (batería) Jorge Pérez (bajo) y Javier Tafalla (guitarra). E, igual que el disco, empiezan con «Prêt à Porter» y siguen con «Yo se lo tengo que decir». No suena mal, pero en los primeros temas las guitarras -tres en total- eclipsan un poco la voz, que aún así, va ganando enteros con las canciones.

Con muy buen hacer, los cinco músicos van desgranando uno a uno los temas del último disco y recordando algunos de los antiguos, con Almazán abandonando a ratos la guitarra en favor del piano para atacar temas como «Lista de convocados» o «El modelo de Watson y Crick».

A pesar de la entrega de la banda, la respuesta de la sala, a medio llenar, es tibia y el respetable no da sensación de estar totalmente metido en el concierto. Sólo en el tramo final parece animarse más y son temas como «Moleskine» o un gran «Salvar el día», con la banda crecida, los que arrancan las mejores reacciones, justo antes de los bises.

Despedida en falso, un par de minutos de espera y reaparece Almazán, solo esta vez, porque explica que le apetece mucho tocar el siguiente tema pero a la banda no le ha dado tiempo prepararlo. Y así, sólo guitarra y voz, suena «Copiloto», su carta de presentación hace más de tres años. Y suena nitidita, limpia, intensa y lo presentes se arrancan tímidamente a cantar en uno de los mejores momentos de la velada.

No queda ya casi nada y con «Vendrá Cantando» y un gran derroche de energía para rematar la faena con «Chicos en pie de guerra» dan por finalizada la velada. Y dejan claro que con Copiloto y su Círculo de Confianza, de desencanto nada.

 Copiloto & El Círculo de Confianza (Madrid, Sala El Sol – 22.10.2011)

01.  Prêt à Porter
02.  Yo se lo tengo que decir
03.  Sidecar
04.  La conjura de los necios
05.  Lista de convocados
06.  Ayuda internacional
07.  EL modelo de Watson y Crick
08.  Ya me conoces
09.  Direcciones y flechas
10.  Enésima canción de autoayuda
11.  Que tu suelo se mueva
12.  SP
13.  Yo no quiero a nadie
14.  Dotes innatas
15.  Moleskine
16.  Salva el día

Bises

17.  Copiloto
18.  Vendrá cantando
19.  Chicos en pie de guerra