Marlango vuelve Technicolor los Veranos de Pozuelo (06.07.2019)

Llevo escuchando a Marlango casi, casi los quince años que hace que Leonor Watling y Alejandro Pelayo se embarcaron en su particular aventura musical. Lo debí descubrir con su homónimo debut en algún momento de 2004, pero cuando me enamoré, de verdad, fue con Automatic Imperfection, un disco que, aún hoy, sigue siendo de los que me llevaría a una isla desierta sin dudar y que, por aquel entonces, me acompañó un buen puñado de horas y recorrió conmigo muchos kilómetros y estaciones mientras pasaba mi particular año en el exilio.

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Palabra de Músico: Marlango, what a wonderful night (Almería, 30.04.2016)

El último fin de semana de abril teníamos una cita que nos hacía especial ilusión, una nueva edición de Palabra de Músico nada menos que con Marlango, uno de nuestros grupos de cabecera. Cuando llegamos al Auditorio Maestro Padilla -y nos hicimos nuestra foto de rutina en el photocall instalado en las ediciones de Palabra de Músico-, entramos rápidamente a instalarnos en nuestras localidades, comprobando que el auditorio no acabó de llenarse, como a nosotros nos habría gustado, pero que había bastante gente. Sigue leyendo

Y llegó el Porvenir de Marlango (La Riviera, 28.11.2014)

Creo que nunca he hecho esto. Es una hora intempestiva y debería irme a dormir, pero me lo he pasado tan tan bien que tengo prisa por contarlo. Así que en lugar de meterme en la cama, enciendo el ordenador convencida de que es muy probable que salga mi crónica más visceral. Espero que sepáis perdonarlo.

Nunca lo he ocultado; tampoco es la primera vez que lo dejo escrito: siento debilidad por Marlango. En un momento del tiempo, en una etapa muy concreta, se hizo un hueco entre mis grupos de cabecera y ahí se ha quedado. Automatic Imperfection sigue siendo uno de esos discos a los que continuamente vuelvo; “It’s all right” todavía tiene la capacidad de sacarme una sonrisa; Sigue leyendo

Marlango: Calidez y clase sobre las tablas del Teatro Lara (Madrid, 25.10.2012)

Casi nos lo perdemos. Y nos habríamos arrepentido seguro. La noche del 25 de octubre en la capital venía cargada de tanta música, tan variada y tan apetecible toda, que la indecisión casi nos deja en casa. Afortunadamente llegaron los chicos de Coca Cola Light a salvar el día y terminamos viendo a una banda por la que más de un erizo siente cierta debilidad. En lo personal, además, quien escribe se pudo sacar una espinita que llevaba clavada ya un par de años, desde la última vez que los chicos de Marlango se citaron con un teatro de la capital, un miércoles de septiembre de 2010, en el que  –con la entrada comprada con bastante antelación- una inoportuna gripe me dejó en casa. Sigue leyendo