InDirecto (IV) o el experimento sociológico (Caramelo, 09.12.2011)

El pasado viernes llegaba la cuarta entrega del festival itinerante InDirecto a otro local de la capital. En esta ocasión el emplazamiento elegido para la velada musical con  The Real Me y Juan Perro fue una conocida discoteca de la ciudad, Caramelo. Efectivamente, la primera sensación al conocer la elección del local fue sorpresa, que dejó paso al recelo… ¿Cómo aceptarán los “parroquianos” del lugar que se celebrase allí un concierto de buena música? La respuesta la desgranaremos a lo largo de la crónica.

Como suele ocurrir, por más que insistan en la puntualidad de los conciertos, en esta ocasión volvió a comenzar con retraso. Los cuatro componentes de The Real Me, David (voz y guitarra), Paco (guitarra), Antonio Ángel (batería) y Alberto (bajo), aparecieron ante un respetable que casi llegaba a llenar el local. Abrieron la noche con “The Flipside”, tema que seguramente formará parte del LP que van a entrar a grabar en breve. La banda defendió un setlist bien equilibrado, alternando temas de ritmos acelerados como “Schizophrenic love” con otros más calmados cercanos al pop británico o al folk como “Gone fishing”. La actuación del grupo almeriense hizo las delicias de los asistentes y quedó patente en los aplausos que se sucedieron tras cada tema. The Real Me cerraron su actuación de doce temas con “Soul on fire”, pasando a recoger rápidamente sus instrumentos para dejar paso a Juan Perro, a pesar de las peticiones de más por parte del respetable.

La rapidez de The Real Me para desmontar sus bártulos hizo pensar que Juan Perro aparecería en breve sobre el escenario. Nada más lejos de la realidad. La espera se hizo tan larga que algunas personas empezaron a abandonar el local, a la vez que los habituales del mismo iban haciendo su aparición. A partir de ese momento los asistentes nos dividimos en dos grupos: los que estábamos allí para disfrutar de una buena noche de música en directo y los que iban allí como cada fin de semana. Y aquí fue donde vino el problema.

Cuando Juan Perro por fin hizo su aparición, junto al maestro Joan Vinyals, los que estábamos allí por el concierto aplaudimos y aguardamos con ansia que empezaran a sonar los acordes. Sin embargo, los que estaban allí como cada fin de semana siguieron a su rollo. Algo que no hubiera resultado molesto si lo hubieran hecho a un menor número de decibelios, pero no fue así. La algarabía que armaban era tal que hasta el propio Juan Perro les pidió que callaran tras terminar el primer tema. Caso omiso, como quien oye llover. Cada vez se escuchaba más gente intentando hacer callar “a los de la barra” de diversas maneras. “Por favoooor…”. “Shhhhh”. “¡¡¡Silencio!!!” Pero no había forma. Finalmente, hasta el propio Juan Perro les dedicó con mucha clase y humor una canción. No sé si realmente se callaron o fue que ya nos habituamos a su “ruido”, pero lo que importa es que dejaron de molestarnos.

El ánimo de la gente fue sufriendo algunos altibajos durante las primeras canciones, puede que la espera y el ambiente hicieran mella. Sin embargo, con “La charla del pescado” una ola de energía invadió al público que se mantuvo participativo y animado hasta el final de la noche. Juan Perro siguió desgranando los temas de su repertorio, a la vez que contaba anécdotas e historias relacionadas con los mismos, e incluso llegó a hacer alusiones lugares típicos de Almería o “Almariya”, como la nombró en varias ocasiones haciendo referencia a su pasado musulmán. Los ritmos de Juan Perro nos llevaron de viaje desde las calles de Nueva Orleans hasta “Malasaña” -que fue uno de los temas más coreados de la noche-, pasando por Cuba, Barcelona… Hay que remarcar que la voz de Santiago Auserón sonaba limpia, clara y potente, algo que demostró sin lugar a dudas con la interpretación de un tema totalmente a capela; sólo con su voz desnuda –quitando algunos “shhh” que se escucharon de fondo- puso el vello de punta a más de uno y seguro que será recordado por muchos como un momento muy especial.

InDirecto (III): El fin del mundo (Malevaje, 08.12.2011)

La noche del jueves volvía a la carga el festival itinerante “InDirecto”, esta vez con la actuación del grupo local El Fin del Mundo en Malevaje. Los miembros del grupo anunciaron en su página de Facebook que el espectáculo comenzaría puntualmente y que, por tanto, no querían quejas si la gente llegaba tarde. Pero, como bien dice ese gran sabio que es el refranero español, no se puede escupir al cielo: como suele pasar, el concierto empezó con más de media hora de retraso.

Quitando esto, no hay objeción alguna que se les pueda poner a los almerienses, que defendieron un breve pero intenso setlist con diez temas propios. Las malas lenguas los tachan de “inspirarse” en Vetusta Morla; sin embargo, el grupo tiene su estilo propio, un sonido oscuro, en ocasiones desgarrado, pero con mucha energía e incluso un punto gamberro (sólo hay que echarle un vistazo al setlist “tuneado” que tenían a sus pies). Abrieron la noche con “Cine mudo” y  el público se entregó desde el principio a su potente directo.  El tercer tema de la noche, “Pedazos de otros”, refrescó en nuestras memorias su actuación en la tercera edición del Maldito Sol Festival, donde quedó patente su buen hacer sobre el escenario.

La actuación siguió su curso, dejando lugar entre tema y tema para diversos agradecimientos y dedicatorias, pero la que más nos llamó la atención fue algo así: “La mitad de los que estáis aquí esta noche habéis venido para vernos; la otra mitad, para criticarnos. Esta canción va dedicada a ese 50% que ha venido a criticarnos, porque gracias a ellos el local está lleno”.

Con el tema que da nombre a la banda cerraron la noche, o eso parecía, pero ante la insistencia de los presentes accedieron a presentar un tema recién salido del horno, tanto que aún quemaba, porque lo habían terminado esa misma mañana. De hecho el tema no tenía ni título y pidieron comprensión por si su ejecución no era todo lo buena que debería. A pesar de algún momento de distorsión, el tema funcionó bien y fue un gran cierre para el concierto de una banda que esperamos dé que hablar más allá del circuito local.

Diez años,tres noches,tres discos (Siroco, 01.12.2011)

Que rápido pasan los años… Ya hace nada más y nada menos que diez años de que Manuel Cabezalí fundara junto con su amigo Charlie Bautista una banda llamada Havalina Blue. Primero cantaban en inglés; luego, como en la evolución natural de cualquier banda, llegó un ligero cambio de nombre, a Havalina, y el salto al castellano, consiguiendo hacerse un hueco en la escena española. Junio, Imperfección y Las Hojas Secas son  sus trabajos. Y celebran su 10º Aniversario  con una edición especial consistente en una caja que contiene sus 3 últimos discos de estudio hasta la fecha, el DVD Tan Deprisa Tan Despacio y, además, el CD de versiones de Havalina con Julio de la Rosa, Vetusta Morla, Boat beam etc.

Con este título, Diez años, tres noches, tres discos, los Havalina conmemoraron su larga -o corta, según se mire- vida musical los pasados 30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre en la sala madrileña Siroco. Y, como no podía ser de otra manera, para los erizos era cita obligada, aunque fuera sólo por un día. Así que fue el jueves 1, tras una larga jornada laboral, cuando decidimos acudir a la cita con Imperfección. 

Llegamos con la hora pegada, pero a tiempo, y nos sorprendió ver que el local estaba hasta los topes; indudablemente la sala se les había quedado pequeña. Todos o casi todos sus incondicionales estaban allí. Pasadas las 21.30 el primer tema y título del segundo álbum, «Imperfección», abrió el concierto, con un sonido impecable que desde un principio sumergió al público en una atmósfera maravillosa de sonidos agudos y rasgados, junto con la suave voz de Manuel. Repasando uno a uno todos los temas de éste  álbum y haciendo inevitable el recuerdo de bandas como  Smashing Pumpkins o Interpol, y todo ello ejecutado con  pasión, sobre todo en temas como «Lejos de tu cama» o «Sueños de Esquimal”. Una ejecución perfecta siempre, con cualquiera de los bajos y guitarras que fueron intercambiando. Cabezalí y los suyos mostraron un rock puro y limpio, pleno de pinceladas psicodélicas, mostrando dicho encanto en temas tan gustosos como  “Vida Maquinal» o en el tan fantástico y grandioso «Sórdido».

Los chicos de Havalina hacen gala de una gran profesionalidad y un gran directo y el comentario más significativo que pudimos escuchar fue «¡Increíbles! ¡Cómo pueden tener este directo siendo sólo tres!» El público disfrutó de lo lindo, con la visceralidad de  guitarras y la intensidad de la voz de Manuel, que  trasportaba a un estado de alienación y excitación constante. Cerraron con  algún tema de Las hojas secas como aperitivo, animando al público, y logrando enfervorizarlo con un último y nuevo tema, que  el respetable aplaudió y coreó a pleno pulmón.

Otra gran noche para la música, otra gran noche en la capital llena buenos momentos.

InDirecto: segundo (y accidentado) asalto (Madchester, 03.12.11)

A la Asociación “El Marrajo” parece que le hayan lanzado una maldición y desde luego que si ponen un circo les crecen los enanos. La segunda cita del festival itinerante “InDirecto: Playmusic vs. Espantapitas” debía haberse celebrado la noche del sábado con los almerienses Ortofálico Chisme y los barceloneses Mendetz y Fundación Tony Manero en la discoteca Chamán (Los Escullos). Sin embargo, las lluvias del viernes por la noche dejaron inundado el local y la organización, con el apoyo del recién inaugurado Madchester, reubicó el evento, trasladándolo al citado local de la capital. Por otro lado, la Fundación Tony Manero desapareció del programa sin explicación ninguna por parte de la organización, simplemente un cartel escrito a mano en la puerta que rezaba algo así “Menú del día: Ortofálico Chisme + Mendetz a partir de las 23:30”.


Centrándonos en las actuaciones, los primeros en aparecer sobre el escenario, en contra de lo que cabría esperar, fueron Mendetz. Los catalanes lo hicieron con casi una hora de retraso sobre la hora prevista, agradeciendo la paciencia del público y justificando el retraso por el cambio de emplazamiento. Abrieron su setlist con “2012”, el primer corte de su último trabajo “Silly Simphonies”, y desde el primer momento la gente se entregó a los desenfadados y frenéticos ritmos de este grupo. Entre el público asistente había una buena parte de seguidores que ya se granjeara el grupo en estas tierras con su participación en el Creamfields de hace unos años, algo a lo que ellos mismos hicieron referencia en una de las pausas entre temas.

La noche avanzaba alternando temas nuevos con otros ya conocidos de la formación hasta llegar a uno de sus más conocidos, “Futuresex”, con el que hicieron la primera despedida, que no suscitó muchos silbidos porque se notó de lejos que era una falsa despedida, como bien dijo el bajista Oriol Francisco al regresar el escenario: “Esto no siempre nos sale bien”. El primero de los bises fue “Dryness”, de su álbum debut, y cerraron su actuación con una gran versión de “Freed from desire”, dejando al público con un grato recuerdo y en estado de euforia.


Pero el estado de euforia fue decayendo, porque la espera para ver a Ortofálico chisme se prolongó demasiado, no por su gusto, claro está, sino por diversos problemas técnicos a los que tuvieron que hacer frente. Cuando ya parecía que estaba todo arreglado, los almerienses irrumpieron en escena haciendo lo que mejor saben: llamar la atención con una puesta en escena estridente, superhéroe de mallas rosas y capa amarilla incluido. El tema elegido para abrir su actuación, “T de Teppeta”, está incluido en el nuevo álbum de la banda. Sin embargo, la actuación comenzó torcida al irse el sonido del micrófono del cantante.

Tras una pequeña pausa volvió a sonar la música y los Ortofálico fueron desgranando los temas de sus dos largos, “Ortofálico chisme” y “Ortoland”, con su característico estilo bizarro, lleno de sonidos estridentes y mucha distorsión. Con el tema “Frankie Franklin”, el superhéroe dio paso a un Frankenstein que incluso se paseó entre el público para acabar en una especie de “silla eléctrica”. El setlist siguió su curso hasta llegar el tema más conocido de la banda, “Chica y cerdo”, cuyo videoclip se proyectó durante la interpretación, a la vez que Frankie fue sustituido por “Cerdo”. Después llegó un megamix de fragmentos de versiones de temas como “Bailaré sobre tu tumba”, “Light my fire”, “No controles”, “En tu fiesta me colé”, “Embrujada”… amén de algunas más, que en conjunto se puede valorar como positivo, aunque algunas versiones fueron más meritorias que otras. Llegados a este punto, aún sabiendo que al concierto no le quedaría mucho más, el cansancio de estar 4 horas de pie, bailando y dando saltos, nos venció, así que nos retiramos a nuestras madrigueras y pedimos disculpas a Ortofálico por no quedarnos hasta un final que seguro fue apoteósico.

InDirecto (I): Monogay (Demodé, 01.12.2011)

La noche del pasado jueves se dio el pistoletazo de salida para una nueva iniciativa organizada por la Asociación Cultural “El Marrajo” en colaboración con el Instituto Andaluz de la Juventud. Después del retraso y posterior cancelación del festival Playmusic el verano pasado, los organizadores prometieron que el año, a pesar de la escasez de fondos, no quedaría en blanco. Ante la situación actual de crisis, en “El Marrajo” han agudizado el ingenio y han organizado el InDirecto, un festival itinerante por distintas salas de Almería y un cartel variado y atrayente.

La primera de las citas corrió a cargo del grupo local Monogay, que ya actuó en la fiesta de presentación del que debería haber sido el segundo Playmusic Festival. El lugar elegido para la celebración del concierto fue Demodé, un referente para la buena música y la cultura de las noches de la capital. El único inconveniente que se le puede sacar a un concierto en Demodé, es que el aforo es muy reducido, pero éste es a la vez un gran aliciente. El ambiente que se crea en un concierto con un público tan reducido es muy especial, aunque sí que da pena la gran cantidad de gente que se tuvo que conformar con quedarse en la puerta.

De cualquier modo, los almerienses Monogay demostraron que en acústico no pierden un ápice de su fuerza y que los temas, con esos sonidos más limpios y nítidos, cobran una nueva dimensión. El carisma como “frontman” de Juan Diego, más conocido como Fumangie, quedó patente y se le vio resuelto en su trato con el público, llegando a bromear invitando a la gente a pasar a una inexistente terraza. La banda fue alternando temas de su primer disco Monogaxx planet como “Módulo 7” o “Bastard son” , con algunas versiones de las que destacamos “Enola gay”. Además, también hubo cabida para algunos adelantos del que será su nuevo trabajo de estudio, que tienen previsto entrar a grabar en breve.

(Auto) Retratos – #03 Davile Matellán

Cuenta las crónicas que, un buen día, tres amigos decidieron cruzar el Canal de la Mancha y pasar una temporada en las islas británicas. Allí, a ritmo de guitarra, empezaron a dar forma a las canciones que compondrían su álbum debut y que les servirían para recorrer un buen puñado de escenarios de la geografía española. Sigue leyendo →

Encuentros Acústicos. Matellán y Willy Naves (Búho Real, 25.11.2011)

El circuito de salas de la capital cuenta con algunos rincones míticos, locales, en muchos casos, con aforos reducidísimos en los que aquello de la distancia corta se lleva un paso más allá. Como La Boca del Lobo. O Libertad 8. O El Café La Palma. Para defender una propuesta en acústico, pocos son tan adecuados como el pequeño escenario del Búho Real, algo que Willy Naves y Davile Matellán pudieron comprobar el pasado 25 de noviembre y que, además, no se cansaron de repetir.

Sólo un día antes, en Salamanca, habían dado el pistoletazo de salida a una colaboración que se va a repetir en varias salas de la geografía española, dentro de los encuentros acústicos con los que Davile Matellán está aprovechando para dar a conocer al público sus nuevos temas, ya lejos de Magnética, aunque sin dejar de lado algunos de los temas de su anterior proyecto.

La fórmula es la siguiente: dos horas de concierto cada noche, repartidas de forma bastante equitativa, y con un planteamiento acústico. Ese es el punto de partido, el nexo común. A partir de ahí, eso sí, cada uno lo defiende a su manera. El asturiano, solo, acompañado de una guitarra y repasando los temas de los dos EPs que ha publicado hasta la fecha, sin recurrir –al menos de momento- a las nuevas canciones con las que en breve entrará al estudio. El jienense, sin embargo, con tres músicos que lo flanquean – guitarra, cajón y teclado-, y combinando canciones de Magnética con temas nuevos y algún guiño a otras bandas.

El primero en pisar las tablas del Búho es Willy Naves, que arranca con «Verano de San Juan», incluido en su último EP, Pirotecnias Animadas. Desde el principio se le nota concentrado, muy pendiente de una guitarra que suena más que bien y muy comunicativo con un público que roza el medio aforo – es lo que tiene que no muy lejos de allí, a la orilla del Manzanares, los estadounidenses Fleet Foxes estén haciendo lo propio después de haber colgado el cartel de ‘Entradas agotadas’ hace días.

El tema que le sirvió como carta de presentación y que además dio nombre a ese primer EP, La casa de la playa, fue el segundo en sonar y, con él,  el asturiano metió la directa y fue enlazando canciones sin perder ritmo. Cayó «Nuestro círculo polar» y, justo después, cuando le llegó el turno a «Aeropuerto», comentó como a veces la gente se enamora en estaciones y, claro, aeropuertos y confesó que a él le pasó una vez.

Los coros de «Mis normas» le sirvieron de excusa para pedirle al respetable que se olvidase de la vergüenza y le brindase su colaboración y» Al final» fue una buena transición para la traca final. Porque a menudo se cumple eso de que lo mejor se guarda para el final y los tres últimos temas de su repertorio fueron un buen ejemplo. «Leslie» sonó muy enérgica y con la interpretación que hizo de «Lemmings» es fácil ver por qué es uno de los temas por los que Willy apuesta más claramente. Y aunque, un minuto después, confesó que a él no le gusta ese paripé que suele preceder a los bises, se bajó del escenario tras «Lemmings», aunque se hizo poco de rogar cuando empezaron los gritos de ‘Otra, otra’ y volvió para cerrar, ya sí, con «Era verdad». Y a nosotros, que nos encanta, nos pareció el broche perfecto.

No hubo tiempo –literalmente- para nada, porque en cuanto Willy abandonó el escenario, lo ocuparon los tres músicos que acompañan a Davile Matellán en directo. Enseguida se unió él y para arrancar eligió una canción nueva, «La línea recta».

Quién sabe si por el vértigo de un nuevo comienzo tras su etapa en Magnética o por esa inseguridad que tiene a menudo el que muestra una nueva obra por primera vez –aunque no fuese literalmente la primera-, pero lo cierto es que a Davile se le notó nervioso, aunque eso no le impidió dirigirse repetidamente al público e ir presentando una a una las canciones que fueron sonando. Y explicar, así, lo mucho que le gusta «Boomerang» o cómo» Enérgica» le ha acompañado desde el principio y ahora es parte de la banda sonora de la película Seis puntos sobre Emma.

Fue ganando intensidad el de Jaén con los minutos y cuando sonó la tercera de las nuevas, «Lion’s Dance», el concierto ganó enteros. En «La chica magnética» se se notó especialmente cómodo y se permitió un guiño al «Save tonight», de Eagle Eye Cherry. No sería el único, porque acto seguido, tiró de repertorio de versiones y se acordó de los de Vigo, de los Piratas, y se atrevió con «La Sal».

No había tiempo para mucho más. Con «Pez de plomo» se llegó al final del concierto, a pesar de que el público pedía más y de que Davile y sus músicos parecían tener ganas. Pero nada pudo hacerse.

Willy Naves y Davile Matellán (Madrid, Búho Real – 25.11.2011)

Willy Naves

  1. Verano de San Juan
  2. La casa de la playa
  3. Nuestro círculo polar
  4. Aeropuerto
  5. Mis normas
  6. Al final
  7. Leslie
  8. Lemmings
  9. Era verdad

Davile Matellán

  1. La línea recta
  2. Boomerang
  3. Seale
  4. Enérgica
  5. Lion’s dance
  6. La chica magnética
  7. La sal
  8. Pez de plomo

Noel Gallagher’s High Flying Birds(La Riviera. 26.11.11)

Soy un gran fan de Oasis desde 1994 y reconozco que su disolución me provocó bastante dolor. Anoche tuve el placer de ver a Noel Gallagher, guitarrista y compositor de la susodicha banda, en directo en La Riviera de Madrid. Voy a intentar hacer una crónica de lo vivido, pero desde ya, debes saber, que no voy a ser objetivo.

 
Noel llegaba a la capital en su gira europea para defender los temas de su disco como Noel Gallagher’s High Flying Birds, su tan esperado debut en solitario después de dejar al hermanito Liam y compañía en aquella discusión parisina que acabó con la banda (¿para siempre?).
Ser el segundo en publicar algo, hacerlo después del más que decente estreno de Beady Eye y «defenderse» de las acusaciones que aseguran que él es el culpable del desastre de Oasis, en primera instancia, parecía un duro obstáculo para el hermano mayor.
Las posibles dudas se disiparon ya al escuchar los temas de su álbum debut: aire clásico, sonido a lo Oasis, sin grandes florituras y sin ninguna sorpresa rimbombante pero con un empaque que ya quisieran muchos.

Era el momento de ofrecernos el directo y comprobar de primera mano la contundencia de los nuevos temas y matar nuestra curiosidad sobre cuantos temazos de Oasis iba a tocar.
9 pm exactas, el amigo Noel salía al escenario y Zas! del tirón, It’s good to be free y Mucky Fingers, dos canciones señeras de la banda que le dió y da de comer. Fuera dudas, hola nostalgia, la fibra sensible a flor de piel, los hooligans haciendo de hooligans… inmejorable manera de empezar un concierto.
A partir de ese momento, intercalar sus nuevos temas parecería ser un engorro pero nada más lejos de la realidad, con cada tema nuevo de sus Pájaros de Altos Vuelos, nosotros, el público creyente, coreamos y disfrutamos de un sonido apabullante con un Noel en el centro del escenario (experiencia nueva para él) y son sus «Pájaros» acompañantes que sonaron muy muy profesionales envolviendo los temas del Sr. Gallagher.
Apenas sin descanso, If I had a gun, What a life!, I wanna live in a dream… practicamente el disco entero sonando bastante más contundente que en la grabación y haciéndome vibrar con locura.
Uno, a pesar de la información que manejamos hoy en día, no está listo para los momentazos, quizás por eso son momentazos. Talk tonight, Half the world away, Wonderwall + Supersonic (acústica y piano solo) y el público coreando como si no hubiera un mañana, mejor dicho, como si no hubiera un ayer, como si estuviéramos en una de las pausas de Oasis, aquellas en las que Liam se salía del escenario a ponerse… guapo y Noel se marcaba unos temas como lead singer.
Posiblemente se me escaparon más de unas lagrimillas de la pura emoción.
Una hora y media y todo mi vello de punta… y quedaban los bises. Los bises, ese gran invento que siempre nos hace desear la vuelta del artista en cuestión y que anoche nos aseguraba otros nostálgicos oasis hits.
Lo sabía, lo quería, lo ansiaba, sabía que iba a morir en ese momento… llegó y cantamos, gritamos, respiramos y transpiramos DON’T LOOK BACK IN ANGER . Podría dar muchas razones para argumentar que esta canción es la mejor canción del siglo XX, pero no hace falta dar ninguna, mi corazón lo sabe, el corazón de las miles de gargantas que anoche coreamos el ..so Sally can’t wait…
Impresionante, apabullante, un diez sobre diez, el concierto perfecto, la medida exacta entre lo que ahora es y lo que ha sido, sentirse orgulloso de su carrera previa, no evitar coger el toro por los cuernos… señales de identidad de Noel Gallagher, un genio, un puto genio muchas veces apaleado por la opinión pública y los medios preocupados de los cotilleos, pero responsable ,sin ningún género de duda, de una de las corrientes, influencias, estilos o como quiera que quieras llamarlo que ha cambiado la forma de escuchar música en la historia de la raza humana. Con momentos en directo como los de ayer, seguro que seguirá cambiando la historia, al menos, la historia personal de muchos, como yo, que aman la buena música, que aman Oasis.
 Texto y Fotos de Carlos MC

(Auto) Retratos – #02 Willy Naves

Parte de esa nueva generación del pop nacional que de tan buena salud goza, Willy Naves debutó en 2009 con su EP La casa de la playa y con pequeñas joyas como “Era verdad” se metió en el bolsillo a público y crítica. Con Pirotecnias Animadas volvió a la carga en 2010: 6 nuevas canciones que con una clara evolución en sonido y letras confirmaban las buenas sensaciones. Sigue leyendo →

La noche imperdible (Madrid, 19.11.2011)

Pocas veces se tiene la oportunidad de presenciar un concierto tan completo como  el que Elbow y los Howling Bells ofrecieron el pasado sábado. Fueron la guinda del pastel, tras haber disfrutado anteriormente en la misma sala, dentro de la iniciativa “Conciertos Imperdibles», a Mogway y Explosions in the sky.

Howling Bells con sus potentes guitarras eléctricas nos hicieron disfrutar de lo lindo. Aunque sean un grupo de registros muy diferentes a Elbow, la combinación de ambos resultó gratamente sorprendente. Su música llena de fuerza, incluso caótica en ocasiones, y de tintes oscuros, nos hizo bailar sin descanso. La voz desgarradora e impactante de su vocalista, Juanita Stein, hace que te tiemble todo el cuerpo, sobre todo al escuchar las primeras notas de ese estupendísimo tema que es «Charlatan». Howling Bells es uno de esos grupos que por su intensidad, sin duda alguna lo incluiríamos en la banda sonora de nuestras vidas. Algunos los tachan de “los Pretenders del siglo 21”, pero a nosotros no nos gustan las etiquetas, y estos chicos tienen personalidad propia además de una visceralidad incomparable.

 La banda del codo, Elbow, para algunos ya mítica, compuesta por Guy Garvey (voz), Mark Potter (guitarra), Peter Turner (bajo), Craig Potter (teclados) y Richard Jupp (batería) no defraudó, sino todo lo contrario, entusiasmó hasta límites insospechados. Levantaron la sala tocando sólo temas de los tres últimos discos. Todos los que presenciamos el maravilloso espectáculo, caímos rendidos a la simpatía, al virtuosismo y el carisma de los de Manchester. Los “erizos” nos sentimos abducidos por esos sonidos experimentales, acústicos, armónicos y corales mezclados con arreglos magistrales, cuyos efectos nos trasportaron a un mundo lleno de todo tipo de emociones.

Con cada canción cambiaba nuestro estado anímico y no negaremos que en canciones como “Weather to fly” o “One day like this”, alguna que otra lagrima  de nostalgia paseó por nuestras mejillas. Pero quizás el gran momento de la noche llegó con “Grounds for divorce”, donde Guy animó al personal a que le acompañaran. Otro tema «The bones of you» hizo las delicias de los “erizos”, por algo “The seldom seen kid”, es nuestro álbum favorito, a la vez que el más premiado de la banda. Como grandes artistas que son, lograron captarnos y conquistarnos durante todo el concierto con su amplia gama de colores musicales.

Entre las múltiples anécdotas de la noche, podemos destacar cuando, en el momento más intimista del concierto, el teclista Craig Potter buscó desesperadamente entre el público a alguien que pudiera traducir todo lo que decía, para más tarde echarlo por no saber hacerlo. Tampoco podemos olvidar cuando Guy, como si de una fiesta en un pub inglés se tratara, nos animó a que cantáramos todos cumpleaños feliz en español.

Para nosotros los erizos fue una noche inolvidable y una experiencia mágica.