Últimamente las crónicas se hacen de rogar. Y es que no sólo de sueños musicales vive el hombre; normalmente nuestra vida laboral es la que impide que podamos acudir a todo lo que nos gustaría y después escribir sobre ello. ¡Ay!, ¡qué bonito sería, si todo se limitara a escribir sobre el artista, ir a conciertos y disfrutar de este vicio que es la música! Así que entre el tiempo que ha pasado y lo perjudicados que llegamos al concierto de Maga, puede que algo se escape. Pero ahí va. Sigue leyendo

Me ha costado sentarme y comenzar a escribir esta crónica. Y no sólo por motivos que ahora no vienen al caso, sino también por la dificultad de hablar objetivamente de un grupo que a este Erizo le fascina y al que me une una conexión especial. Curiosamente últimamente tengo ganas de poco; de salir, de hablar, de contar… Pero de un buen concierto siempre hay ganas y el 25 de febrero no veía la hora de salir del curro para ir corriendo a tomar unas cañas y unas papas con jamón y pimientos, muy bien acompañada de amigos que hacia tiempo que no veía. Qué excusa más bonita para quedar y verse, ¿verdad? ¡Un conciertazo de Neuman!
Granada es una ciudad con magia, con encanto. Con calles por las que da gusto perderse. Con una vida cultural, en general, y musical, en particular, bastante rica y un buen puñado de bandas que han sido, son y probablemente serán referentes en el panorama patrio. Pero, además, en Granada es casi imposible no toparse con alguien empuñando una guitarra. En una plaza, en una terraza… En el Albaicín, en el Paseo de los tristes o en la Plaza Nueva. Es así como, entre las cañas y los cafés, nos topamos con Alex Tysen. Le oímos primero de pasada, mientras buscamos un hueco en una terraza. Suena «Lemmon tree», de Fools Garden. Cuatro o cinco temas, paseo con el plato entre las mesas y cambio de tercio.