La Chica Disco se liga al público almeriense (Madchester Club, 19.05.2012)

Cuando a finales de abril ojeamos la programación de mayo en el Madchester Club, hubo varias fechas que redondeamos con un círculo rojo como citas ineludibles. Una de ellas, el sábado 19 de mayo con Napoleón Solo. Hacía ya más de un año y medio desde su visita a Almería con motivo de la presentación de su primer largo, Napoleón Solo en la Ópera, y ahora volvían para presentar un nuevo disco que aún no ha salido todavía a la venta y que tendrá por título “Chica disco”. Sigue leyendo

El escenario de Radiolab se inaugura con Neuman (Radiolab, 07.04.2012)

Cuando hace pocos días vi en Facebook que una sala de Almería cambiaba de nombre, temí por un momento perder uno de los pocos sitios en los que seguían haciéndose conciertos en la ciudad. Pero rápidamente se disiparon los temores al ver que traían -como concierto inaugural- a la banda murciana Neuman, que ha publicado este año su segundo disco de estudio “The Family Plot”. Sigue leyendo

Folk, blues, pop y simpatía. Track Dogs llega a la tierra del Western (La Cueva, 31.03.2012)

Un estadounidense, un inglés y dos irlandeses llegan a Almería… y aunque pueda parecer el comienzo de un chiste, nada más lejos de la realidad. Track Dogs, la banda compuesta por Garret Wall (guitarra y voz), Robbie K. Jones (cajón), Howard Brown (trompeta) y Dave Mooney (bajo) hizo una parada de su gira por todo el territorio nacional en el Pub La Cueva de Almería y allá que fuimos, animados por el gran sabor de boca que nos había dejado el concierto de Radio 3 emitido en La 2 de RTVE. Sigue leyendo

Goleada de Los Summers en Madchester Club (Almería, 03.03.2012)

El sábado pasado la cita obligada en la capital almeriense era con el fresco y potente directo de Los Summers en el Madchester Club. La banda venía a presentar su nuevo EP “Fuera de juego”, el primero de una colección de vinilos de 7” editados por Clifford Records. Como viene siendo habitual en el circuito almeriense de conciertos, la actuación comenzó con más de una hora de retraso sobre la hora prevista. Sigue leyendo

La máquina que conquistó el Madchester Club (18.02.2012)

La noche del sábado la agenda de conciertos en Almería estaba cargada, cosa que nos llena de alegría y esperanza. Después de estudiar todas las opciones detenidamente, optamos por acercarnos al Madchester Club, para comprobar si los granadinos Plastic Frostik Machine sonaban igual de bien en directo que en su homónimo EP. Sigue leyendo

65 minutos con Ellos (Madchester, 03.02.2012)

La cita ineludible de la gélida noche del viernes era con Ellos en el Madchester Club, inaugurando en Almería su nueva gira en formato dúo electrónico. La apertura de puertas, programada para las 0:00 se retrasó media hora, que nos pareció una eternidad estando a la intemperie. A este retraso se sumaron otros 45 minutos de espera hasta que Guille Mostaza y Santi Capote hicieron su aparición. Sigue leyendo

InDirecto (V): Mindless + Depedro (Club Madchester, 16.12.2011)

Después de dos semanas consecutivas de una oferta musical inmejorable, el circuito itinerante de conciertos «Indirecto: Playmusic Vs Espantapitas» ponía el broche de oro a esta primera edición con un cartel que auguraba una noche prometedora de mano de Mindless y Depedro.

En estas cinco citas el dicho popular «lo bueno se hace esperar» estuvo más que presente. Con casi media hora de retraso aparecieron en escena el dúo almeriense Mindless. Ibán Padilla (voz y guitarras) y David Esteban (teclados y coros) consiguieron meterse al público en el bolsillo desde el minuto uno y llenaron por completo el escenario con su rock electrónico, que nos hizo a todos vibrar y entrar en calor. Al más puro estilo de un festival de Djs, fueron desgranando temas como «Rock it» o «You are the One», casi sin pausa alguna entre ellos, lo que no daba tregua al respetable que cada vez estaba más entregado, especialmente con el enérgico «Touboul», que hizo las delicias tanto de los evidentes incondicionales de Mindless allí presentes, como de los que los descubríamos esa noche. A pesar de ser una intervención breve pero intensa, dejaron patente su tarjeta de presentación: «Mindless es música en cuerpo y alma».

Por fortuna para los asistentes, la espera para ver a Depedro no se prolongó demasiado. Pasada la medianoche se dejó ver bajo una tenue luz un sigiloso Jairo Zavala que nos cogió a todos desprevenidos, incluso llegando a escucharse entre el público un «Hey, que ya está ahí». Acompañado únicamente por su guitarra, abrió el concierto con «Chilla que tiemble», esta vez en forma acústica, más sencilla, íntima y delicada, que la hacen si cabe aún más especial de lo que ya es, envolviéndonos a todos en una emoción contenida. Acto seguido entró en escena el resto de la banda para continuar el espectáculo con la sensacional «Llorona», canción que para algunos puede estar muy manida, pero que ellos han conseguido versionarla, a nuestro criterio, como muy pocos.

Todavía no llevábamos media hora de concierto cuando se produjo uno de los grandes momentos de la noche de la mano del tema que da título a su último trabajo, «Nubes de papel». Como si de un director de orquesta se tratase, el señor Zavala interrumpió los coros del público y al resto de componentes de la banda en tres ocasiones, hasta conseguir una fusión perfecta entre ambos. Tal fue el estado de euforia que nos gobernó a todos que, durante el estribillo -«mira soy más de lo que crees… «-, Jairo dio un mal golpe a su guitarra, mostrando un gran gesto de dolor que se repitió en varias ocasiones a lo largo de la noche. Por suerte no llegó a más y sus dedos aguantaron estoicamente los aproximadamente noventa minutos de concierto.

Otro hito importante a señalar, fue el protagonizado por Lucas Álvarez (teclados y coros) que, como ya está siendo tradición en ésta gira, nos deleitó con una magistral interpretación del archiconocido «Blister in the sun».

Se iba acercando ya el final del concierto y, con él, el primer y único bis de la noche, precedido por uno de los temas más coreados y favoritos entre el público, «Como el viento», con el que se despidió brevemente Depedro. Y decimos brevemente porque casi sin dar tiempo a entonar el «otra, otra» la formación reapareció en el escenario. El regreso nos trajo dos joyas incluidas en su anterior álbum, «Te sigo soñando» y «Comanche», dejándonos a todos con unas increíbles ganas de mas, con el sector despistado -o impuntual- de la sala pidiendo a gritos «Chilla que tiemble» –encontrándose con la respuesta de Jairo: «la tocamos la primera», y la otra parte reclamando, sin éxito, «Diciembre». Aunque ésta vez no pudo ser, nos quedamos con la promesa que nos hace esta canción, que seguro Depedro cumplirá: «Ya volveré el año que viene».

InDirecto (IV) o el experimento sociológico (Caramelo, 09.12.2011)

El pasado viernes llegaba la cuarta entrega del festival itinerante InDirecto a otro local de la capital. En esta ocasión el emplazamiento elegido para la velada musical con  The Real Me y Juan Perro fue una conocida discoteca de la ciudad, Caramelo. Efectivamente, la primera sensación al conocer la elección del local fue sorpresa, que dejó paso al recelo… ¿Cómo aceptarán los “parroquianos” del lugar que se celebrase allí un concierto de buena música? La respuesta la desgranaremos a lo largo de la crónica.

Como suele ocurrir, por más que insistan en la puntualidad de los conciertos, en esta ocasión volvió a comenzar con retraso. Los cuatro componentes de The Real Me, David (voz y guitarra), Paco (guitarra), Antonio Ángel (batería) y Alberto (bajo), aparecieron ante un respetable que casi llegaba a llenar el local. Abrieron la noche con “The Flipside”, tema que seguramente formará parte del LP que van a entrar a grabar en breve. La banda defendió un setlist bien equilibrado, alternando temas de ritmos acelerados como “Schizophrenic love” con otros más calmados cercanos al pop británico o al folk como “Gone fishing”. La actuación del grupo almeriense hizo las delicias de los asistentes y quedó patente en los aplausos que se sucedieron tras cada tema. The Real Me cerraron su actuación de doce temas con “Soul on fire”, pasando a recoger rápidamente sus instrumentos para dejar paso a Juan Perro, a pesar de las peticiones de más por parte del respetable.

La rapidez de The Real Me para desmontar sus bártulos hizo pensar que Juan Perro aparecería en breve sobre el escenario. Nada más lejos de la realidad. La espera se hizo tan larga que algunas personas empezaron a abandonar el local, a la vez que los habituales del mismo iban haciendo su aparición. A partir de ese momento los asistentes nos dividimos en dos grupos: los que estábamos allí para disfrutar de una buena noche de música en directo y los que iban allí como cada fin de semana. Y aquí fue donde vino el problema.

Cuando Juan Perro por fin hizo su aparición, junto al maestro Joan Vinyals, los que estábamos allí por el concierto aplaudimos y aguardamos con ansia que empezaran a sonar los acordes. Sin embargo, los que estaban allí como cada fin de semana siguieron a su rollo. Algo que no hubiera resultado molesto si lo hubieran hecho a un menor número de decibelios, pero no fue así. La algarabía que armaban era tal que hasta el propio Juan Perro les pidió que callaran tras terminar el primer tema. Caso omiso, como quien oye llover. Cada vez se escuchaba más gente intentando hacer callar “a los de la barra” de diversas maneras. “Por favoooor…”. “Shhhhh”. “¡¡¡Silencio!!!” Pero no había forma. Finalmente, hasta el propio Juan Perro les dedicó con mucha clase y humor una canción. No sé si realmente se callaron o fue que ya nos habituamos a su “ruido”, pero lo que importa es que dejaron de molestarnos.

El ánimo de la gente fue sufriendo algunos altibajos durante las primeras canciones, puede que la espera y el ambiente hicieran mella. Sin embargo, con “La charla del pescado” una ola de energía invadió al público que se mantuvo participativo y animado hasta el final de la noche. Juan Perro siguió desgranando los temas de su repertorio, a la vez que contaba anécdotas e historias relacionadas con los mismos, e incluso llegó a hacer alusiones lugares típicos de Almería o “Almariya”, como la nombró en varias ocasiones haciendo referencia a su pasado musulmán. Los ritmos de Juan Perro nos llevaron de viaje desde las calles de Nueva Orleans hasta “Malasaña” -que fue uno de los temas más coreados de la noche-, pasando por Cuba, Barcelona… Hay que remarcar que la voz de Santiago Auserón sonaba limpia, clara y potente, algo que demostró sin lugar a dudas con la interpretación de un tema totalmente a capela; sólo con su voz desnuda –quitando algunos “shhh” que se escucharon de fondo- puso el vello de punta a más de uno y seguro que será recordado por muchos como un momento muy especial.

InDirecto (III): El fin del mundo (Malevaje, 08.12.2011)

La noche del jueves volvía a la carga el festival itinerante “InDirecto”, esta vez con la actuación del grupo local El Fin del Mundo en Malevaje. Los miembros del grupo anunciaron en su página de Facebook que el espectáculo comenzaría puntualmente y que, por tanto, no querían quejas si la gente llegaba tarde. Pero, como bien dice ese gran sabio que es el refranero español, no se puede escupir al cielo: como suele pasar, el concierto empezó con más de media hora de retraso.

Quitando esto, no hay objeción alguna que se les pueda poner a los almerienses, que defendieron un breve pero intenso setlist con diez temas propios. Las malas lenguas los tachan de “inspirarse” en Vetusta Morla; sin embargo, el grupo tiene su estilo propio, un sonido oscuro, en ocasiones desgarrado, pero con mucha energía e incluso un punto gamberro (sólo hay que echarle un vistazo al setlist “tuneado” que tenían a sus pies). Abrieron la noche con “Cine mudo” y  el público se entregó desde el principio a su potente directo.  El tercer tema de la noche, “Pedazos de otros”, refrescó en nuestras memorias su actuación en la tercera edición del Maldito Sol Festival, donde quedó patente su buen hacer sobre el escenario.

La actuación siguió su curso, dejando lugar entre tema y tema para diversos agradecimientos y dedicatorias, pero la que más nos llamó la atención fue algo así: “La mitad de los que estáis aquí esta noche habéis venido para vernos; la otra mitad, para criticarnos. Esta canción va dedicada a ese 50% que ha venido a criticarnos, porque gracias a ellos el local está lleno”.

Con el tema que da nombre a la banda cerraron la noche, o eso parecía, pero ante la insistencia de los presentes accedieron a presentar un tema recién salido del horno, tanto que aún quemaba, porque lo habían terminado esa misma mañana. De hecho el tema no tenía ni título y pidieron comprensión por si su ejecución no era todo lo buena que debería. A pesar de algún momento de distorsión, el tema funcionó bien y fue un gran cierre para el concierto de una banda que esperamos dé que hablar más allá del circuito local.

La Oreja de Van Gogh (Roquetas de Mar, 19.11.2011)

Son poco más de las diez de la noche cuando se apagan las luces del Teatro Auditorio de Roquetas de Mar (Almería). Una base electrónica acompañada de luces blancas parpadeantes, al más puro estilo festival de música electrónica, dan la bienvenida a La Oreja de Van Gogh. Abriendo con “Día cero”, tema de su último largo “Cometas por el cielo”, la banda suena algo estridente, llegando a esconder en ocasiones la voz de Leire por el alto volumen de los instrumentos. La mayoría de la gente sigue los ritmos con las palmas, pero casi nadie corea el tema, al igual que ocurre con “Esta vez no digas nada”, incluido en el mismo álbum. Esto puede deberse a una mezcla entre lo reciente de su lanzamiento y la validez del abono del teatro para el concierto, que propició la presencia de un público heterogéneo y algo frío al comienzo.

Sin embargo, todo cambia cuando suenan los primeros acordes de “Cuídate”. El sonido mejora hasta llegar a la gran calidad que permite el reciento y la voz de Leire suena ahora nítida y con fuerza. El público responde al tema con un estallido de aplausos y vítores, cantando cada estrofa como si de un gran karaoke se tratase. El ánimo del público se mantiene con “Vestido azul”, pero vuelve a decaer un poco con “Promesas de primavera”, quedando patente que la mayoría del público no conoce los nuevos temas de la formación donostiarra.

El set list avanza y con “Europa VII” llegan las proyecciones al escenario, comenzando con un travelling desde los confines del Sistema Solar hasta llegar al planeta Tierra, seguido por imágenes de satélite del mismo y fotos de distintos paisajes. Todo muy espectacular hasta que aparece una animación de formas geométricas en blanco y negro que, al parecer, trata de ilustrar un viaje en nave espacial, pero, a nuestro criterio, se queda en el intento.

El ánimo del público va subiendo poco a poco, pero la gente parece que se encuentra adherida a su asiento, como si de un único ente se tratase. Nadie se levanta, aunque hay mucha gente dando pequeños botes en su butaca. Cuando comienza a sonar “Paris” los dos componentes de “El Erizo Albino” presentes en la nos miramos y sabemos lo que va a pasar. Como si un resorte automático nos lanzase, es comenzar el estribillo del tema y vernos ambos saltando rodeados de una marea de gente sentada que nos mira atónita. ¿Es qué no se puede saltar y bailar en un teatro? Afortunadamente la respuesta es sí. Cuando llega por segunda vez el estribillo, gran parte del público se pone en pie y se entrega al baile. El tema termina con Xabi tocando el theremin y el resto de los componentes de la banda saltando por el escenario transmitiendo una gran dosis de buen rollo.

El público vuelve a sus asientos con “Mi calle es Nueva York” seguido de un “Dile al sol” renovado con la incorporación de unos arreglos electrónicos parecidos al sonido de un sitar. Nuevamente el respetable se pone en pie, esta vez al unísono en el estribillo de “Inmortal”, manteniéndose en los siguientes temas. “Muñeca de trapo” comienza con la emisión de una grabación en blanco y negro de Pablo a la guitarra acústica y Leire cantando la primera estrofa, dando paso al sonido eléctrico del directo con el estribillo.

Al terminar el tema las luces se apagan y los técnicos sacan varias cajas de las que sirven para transportar el equipo, que son utilizadas a modo de taburetes para un set acústico compuesto de piano (Xabi), ukelele y acústica (Pablo), acústica y bajo (Álvaro) y cajón (Haritz). Una bombilla gigante baja del techo y se enciende respondiendo a la petición de Leire.

Las interpretaciones de “Paloma blanca” y “Deseos de cosas imposibles” en modo acústico acaparan toda la atención de los presentes y ponen de manifiesto que algunos temas de la banda son algo más que una base machacona y un estribillo pegadizo, y, además, permite a Leire mostrar algo más de capacidad vocal.

El breve set acústico da paso a un falso final de concierto de cuatro temas en los que la gente se mantiene en pie, saltando y coreando los ya famosos “Geografía”, “Dulce locura” enlazado con el tema mejor acogido de su nuevo álbum “La niña que llora en tus fiestas” y terminando con un público eufórico al sonar “Puedes contar conmigo”.

La banda desaparece de escena despidiéndose de forma breve con un “Hasta siempre Roquetas”. El público pide más, silba, aplaude pero la banda no aparece. Tampoco se encienden las luces. Hay quien comienza a dudar, pero esas dudas se desvanecen cuando Leire y Xabi hacen su aparición. A media luz, ellos solos, Xabi al piano y Leire a su lado, interpretan “Jueves”, el emotivo tema que hace referencia al 11M. La gente acalla a los que intentan acompañar a Leire en su interpretación. La voz de Leire llega clara, nítida y con fuerza a cada espectador, conmoviendo a muchos con una gran interpretación.

La gran emotividad del momento deja paso a un derroche de energía cuando el resto de los componentes de la banda entra en escena e interpretan “El último vals” con un público que se levanta y canta entregado. El concierto finaliza con otra de las nuevas, “Cometas por el cielo” (sin volar), que proporciona un final un tanto agridulce dado que los instrumentos vuelven a sonar algo estridentes como ocurriera en los primeros temas. Una pena, porque consigue deslucir el resultado final, pero con una banda que lleva más de doce años en los escenarios, con las posibilidades técnicas que brindan un buen equipo técnico y la buena acústica de un teatro, el nivel de exigencia no puede ser menor.

La Oreja de Van Gogh (Roquetas de Mar, 19.11.2011)

01. Día cero
02. Esta vez no digas nada
03. Cuídate
04. Vestido azul
05. Promesas de primavera
06. 20 de enero
07. Las noches que no mueren
08. Europa VII
09. Rosas
10. Soledad
11. El tiempo a solas
12. París
13. Mi calle es Nueva York
14. Dile al sol
15. Inmortal
16. La playa
17. Muñeca de trapo
18. Paloma blanca
19. Deseos de cosas imposibles
20. Geografía
21. Dulce locura
22. La niña que llora en tus fiestas
23. Puedes contar conmigo

Bises

24. Jueves
25. El último vals
26. Cometas por el cielo