Un lunes extraordinario (Fnac Castellana, 16.04.2012)

Lunes, sí, pero de esos que al final acaban pareciendo un poco menos lunes. Los culpables: Leonor, Alejandro, Óscar y Toni. En un comienzo de semana menos primaveral de lo que cabía esperar, la cita con los chicos de Marlango supone un bonito contrapunto: invitan a los que hacemos cola a pasar a la prueba de sonido; se quedan de charla, fotos y firmas, y convierten en una decena los seis temas inicialmente previstos. Y entre todo eso, además, hay tiempo también para oírles alguna queja por el (elevado) precio del disco en la tienda. Es el mejor resumen de lo que da de sí la tarde.

Pero vamos desde el principio. No son aún las 7 –la cita es a las 8- y apenas una decena de personas –invitación en mano, tras haber comprado el disco un día antes de su publicación oficial- esperamos a la entrada del foro de la Fnac de Castellana. Los tres chicos han subido hace unos minutos y ya hacen sonar sus instrumentos; Leonor es, unos minutos más tarde, la última en hacer acto de presencia. Poco después, una de las personas que anda por la entrada del foro se acerca a la cola y nos invita a pasar a verles probar, para compensar por el rato que llevamos esperando, dice. No hace falta que nos lo repita.

Nos vamos colocando, sentados frente a un escenario del que nos separa una cinta negra –que no aguantará ahí mucho rato-. Enfrente, Alejandro Pelayo está sentado al piano, a la derecha del escenario, mientras Óscar Ybarra –trompeta- y Toni Brunet –guitarra- ocupan el lado contrario. Enseguida se les une Leonor, totalmente de negro, que se coloca en el centro y empieza a cantar, mientras busca entre las páginas que hay sobre el atril la letra correspondiente.

No se alarga demasiado la prueba; algunas indicaciones y, cuando terminan, Leonor se acerca al pequeño grupo de gente. ‘¿Os apetece que os firmemos el disco mejor ahora?’ Somos pocos; el foro está tranquilo y a ellos se les ve relajados. Se quedan un rato estampando autógrafos y sonriendo a las cámaras, mientras los rotuladores pasan de mano en mano;  cercanía y buen rollo que van a estar presentes toda la tarde.

Entre unas cosas y otras, la espera se ve reducida a algunos minutos, que sirven para que el foro continúe llenándose y se convierta en un cúmulo de animadas charlas. No hay tiempo para mucho, porque pronto reaparecen sobre el escenario los cuatro músicos. Tras preguntar Leonor si ha llegado su madre –’Es que para ser inglesa…’- empieza a sonar la carta de presentación de este quinto álbum. Han vuelto en castellano, dejando atrás el inglés de los cuatro primeros discos, pero aunque la mayoría –sobre todo los medios- parece quedarse con ese detalle –será la novedad- nosotros nos quedamos con que Marlango sigue sonando a eso, a Marlango. Aunque ahora se acerquen a la música popular, como dice Alejandro al presentar “Si yo fuera otra”; a eso que en Cuba llaman habanera, en Argentina tango y en España copla, con un guiño a Gardel que se cuelan esta tarde en la introducción del tema.

Simpáticos y parlanchines, Leonor y Alejandro van tomando la palabra, hablando de las canciones e incluso buscando preguntas entre la gente. La más repetida para ellos en las últimas semanas esta vez, sin embargo, no llega de boca del respetable. Es Leonor la que directamente se lanza a explicar que tenían ganas de sentir al público algo más cerca, como en esas ocasiones en las que dejaban de lado el inglés para versionar temas como Vete, Pétalo de Sal o No mires a los ojos de la gente.

Entre la espontaneidad de la tarde también hay tiempo para meterse en algún charco, como cuando Alejandro empieza a hablar de las familias de canciones para introducir “Todo es tan importante” y acaba con un pequeño despiste a las teclas que alguien muy atento entre el público enseguida detecta –‘Esa es “Exquisita”… ’-.

Tras varios temas nuevos, una confesión: dice Alejandro que se hace raro cantar tanto tiempo en español. Y es ahí cuando deciden saltarse el guión y preguntan si hay alguna petición. Llegan varias desde el público; alguna también desde el propio escenario. Al final, Pelayo mira a Leonor y ella propone “Play, boy, play”. Fin del debate. Es la primera de tres concesiones al pasado, entre las protestas de Leonor, que siente que es injusto que se lleven el protagonismo estas hermanas mayores, que llegan “avasallando a las pequeñas” e incluso arrancan palmas y coros del respetable. Es cuestión de tiempo, seguro.

Tras las últimas notas de “The answer”, Alejandro propone volver a tocar “Dame la razón”, para todos esos rezagados que han llegado tarde. Vuelve así a sonar el single, entre la sorpresa de todos, incluida la propia Watling – “Ah, ¿que lo decías en serio?”-.

Y, así, entre la promesa de más firmas y charlas con todo el que quiera, se acerca el final, con un silbido que “en días en los que la familia real decide no abandonar las armas”, o te reducen el sueldo a la mitad con el doble de trabajo, “a mí,” -dice Watling- “me hace sentir mejor”. A nosotros nos arranca una sonrisa, que aún nos acompaña cuando, con el reloj marcando casi las nueve de la noche, salimos a la calle.

Un lunes así definitivamente es un poco menos lunes.

Álbum de fotos

Marlango (Madrid, Fnac Castellana – 16.04.2012)

01. Dame la razón
02. Si yo fuera otra
03. Gira
04. Todo es tan importante
05. Exquisita
06. Play, boy, play
07. Hold me tight
08. The answer
09. Dame la razón
10. Lo que sueñas vuela

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