El espectáculo sin límites de Xoel López (Circo Price, 15.01.2016)

Qué espectáculo. Decía a nuestro lado una amiga que daba gusto ver un concierto de MÚSICOS, así, en mayúsculas, de esos que no sólo saben perfectamente lo que se hacen sino que, además, dejan claro con cada nota que están disfrutando hasta el último segundo sobre las tablas. Es ese espectáculo, además, el que permite adquirir una mayor conciencia de lo grandes que son los pasos que ha dado en los últimos años con su Atlántico y su Paramales él, Xoel López, sin lugar a dudas uno de los mejores músicos que tenemos en la piel de toro.

Lo del pasado 15 de enero en el Circo Price fue una noche sin fisuras, una noche de esas en las que cada segundo funciona y un algo mágico parece acompañar cada compás. Una noche de comunión total, que arrancaba cuando a eso de las nueve y veinte caían las luces y se empezaba a escuchar una versión de “Here comes the sun” y terminaba, dos horas y cuarto después, con los siete músicos bailando al frente del escenario.

La cita tenía todos los elementos para ser un auténtico éxito. Un músico en estado de gracia acompañado por una banda de altura; el cartel de entradas agotadas colgados desde hacía días y –seguramente- el mejor recinto de la capital para ver un concierto. Por eso, que la gente empezase a dar palmas ya antes de que Xoel, Lola, Antonio, Andrés, Miguel, Charlie e Iván hiciesen su aparición en escena no era sino la confirmación de que estaba a punto de empezar algo muy especial.

“Un año más” era el comienzo más adecuado para una noche en la que Xoel prometía que iba a sonar los 13 temas de Paramales y confesaba que esa había sido la intención para la presentación del disco, meses atrás en Joy Eslava. “Queríamos haberlo tocado entero pero nos acojonamos y se quedaron un par fuera”.

Los nuevos y buena parte de los que formaban Atlántico iban a acaparar casi la totalidad del repertorio y sólo contadas concesiones a la etapa de Deluxe conseguirían colarse entre medias. Así, iban sonando canciones como “De piedras y arena mojada” -en la que el gallego hacía un guiño a “Que no-, “La gran montaña” o “Caracoles”

Entre medias, sonando por primera vez en años como cuando la grabó hace casi una década, “Ver en la oscuridad” nos recordaba a una época en la que Miguel Rivera e Iván González ya flanqueaban a Xoel sobre las tablas y él, aún Deluxe, nos brindaba conciertos que también quedaron para el recuerdo.

“Ésta es en otro idioma… y no es inglés,” decía Xoel para presentar su primera vez en gallego y lo que estaba a punto de convertirse en uno de los mejores momentos del concierto. Y es que, aunque resulta difícil destacar partes de un todo de tanto nivel, “A serea e o mariñeiro” fue para nosotros de las que brilló con luz propia.

Después de que “Yo vi un hombre desaparecer”, que fue de las que no llegó a sonar en Joy, Lola abandonó su lugar en el fondo del escenario y, en un despliegue de enorme complicidad con Xoel, cantó con él “La casa hace ruido cuando tú no estás”.
Caían las canciones en el Circo y mirases donde mirases, sólo veías gente sonriente. Sobre el escenario, en la pista, en las gradas… Los había tímidos, pocos, que aguantaban muy quietos en sus asientos, atreviéndose, eso sí, a acompañar con palmas, pero según pasaban los minutos eran cada vez más los que no lograban resistir la tentación y bailaban al son que el gallego marcaba. Muchos, la mayoría, lo cantaban casi todo. Y hasta el más reacio se arrancaba cuando le tocaba el turno a canciones como “Tierra”.

Xoel, que no paraba quieto ni un momento, estaba cómodo sobre las tablas, relajado, y aprovechaba entre canción y canción para regalar un buen puñado de anécdotas. La mejor, seguramente, la que consiguió arrancar las risas del respetable. Porque era lo único que le faltaba a la noche y el pasado mod de Xoel –“Yo de joven estaba en una tribu urbana”- se encargó de remediarlo. Y es que en ese pasado está el origen de una “Almas del norte” en la que el gallego recordó noches y bailes de más de dos décadas atrás.

La segunda concesión a Deluxe, “Adiós corazón”, otra de esas canciones que llevaba ya unos años guardada, fue la penúltima tentación para los que aún sufrían sentados en sus asientos y segundos después, ya nadie aguantó más. “Esta canción no tuvo mucho éxito cuando salió pero yo creo que se puede bailar,” decía Xoel. Y vaya si se bailó. Y creo una imagen en el Price sencillamente espectacular. Porque se mirase donde se mirase, sólo se veía a gente bailar. Gente que, además, ya no se iba a volver a sentar.

Seguían los bailes mientras “Todo lo que merezcas” ponía el primer punto y final y nos atreveríamos a decir que incluso siguieron, sin música, en los escasísimos minutos que los músicos pasaron fuera del escenario.

No quedaba demasiado tiempo, pero si el justo para un par de recuerdos más. Tras “Patagonia”, Xoel echaba la vista atrás y recordaba cómo aquel experimento llamado La Caravana Americana le había llevado cinco años atrás hasta ese mismo escenario –“uno de los mejores que he pisado”- y como entonces, por primera vez, nos había mostrado su “Hombre de ninguna parte”.

Apenas terminaba, desde la grada le lanzaban un par de peticiones. “No la llevamos preparada,” respondía a la primera, “pero la preparamos para la próxima,” prometía. Con la segunda había más suerte y, aunque no estaba en el guión, se lanzaban a tocarla, regalándonos a todos una de ésas que siempre estará entre nuestras favoritas, “Historia universal”.

Y así, en medio de un ambiente que hace mucho, mucho tiempo, no veíamos en un concierto, llegaba para terminar “Yo sólo quería que me llevarás a bailar”. Y los músicos seguían disfrutando sobre las tablas; y los técnicos, manager, staff y demás, bailaban y cantaban sonrientes desde un lateral. Y el público seguía, irremediablemente, rendido a un espectáculo al que resulta imposible ponerle ni un pero y en el que resulta prácticamente imposible destacar a alguien porque hubo un todo que trascendió a cualquier mérito individual.

Al final, lo único que se puede hacer es desear que ese estado de gracia en el que Xoel parece cómodamente instalado le dure mucho, mucho tiempo más. Y que él y sus seis escuderos nos sigan brindando noches como ésa.

Álbum de fotos

Xoel López – Inverfest (Madrid, Circo Price – 15.01.2016)

  1. Un año más
  2. De piedras y arena mojada
  3. Laberinto
  4. Ver en la oscuridad
  5. La gran montaña
  6. Caracoles
  7. Por el viejo barrio
  8. Sol de agua
  9. A serea e o mariñeiro
  10. Yo vi un hombre desaparecer
  11. La casa hace ruido cuando no estás
  12. Tierra
  13. Caballero
  14. Almas del norte
  15. Antídoto
  16. Desafinado amor
  17. El asaltante de estaciones
  18. Adiós corazón
  19. Ningún hombre, ningún lugar
  20. Todo lo que merezcas
  21. Patagonia
  22. Hombre de ninguna parte
  23. Historia universal
  24. Yo sólo quería que me llevarás a bailar
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2 comentarios en “El espectáculo sin límites de Xoel López (Circo Price, 15.01.2016)

  1. Pingback: Tapeando en la RUAH. Toma #11: Xoel López | El Erizo Albino

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