Lapido encandila al público almeriense (Teatro Apolo – Almería, 04.10.2012)

Han pasado más de 3 años desde la última vez que José Ignacio Lapido visitó la capital almeriense. En aquella ocasión llegó al Museo de Almería con Cartografía bajo el brazo y el salón de actos se llenó hasta la bandera, llegando incluso a quedarse gente de pie que no quería perderse el espectáculo. En esta ocasión, el concierto se programó en un emplazamiento con mejor acústica y con mucho más encanto, el Teatro Apolo de Almería, dándose todas las premisas para una noche inolvidable.

El concierto estaba previsto inicialmente para el 2 de junio, pero Víctor Sánchez –guitarrista de  Lapido­– sufrió un accidente que le impedía tocar y se decidió posponer la cita con el público almeriense, siendo al final el día escogido el pasado jueves 4 de octubre.

Por fin llegó el anhelado día en el que El Poeta Eléctrico se reencontraría con sus numerosos seguidores almerienses. Mientras caminaba hacia el Teatro Apolo, me preguntaba si la omnipresente crisis económica o el día y hora escogidos (un jueves a las 21h) harían mucha mella en la afluencia de público. Al entrar al patio de butacas se despejaron mis dudas y temores; tanto la platea inferior como el patio de butacas estaban casi llenos y lo que alcanzaba mi vista de la platea superior se veía también con bastante gente.

Pocos minutos pasadas las nueve de la noche se apagaron las luces y salió a escena José Ignacio Lapido acompañado de su banda y arropado por un estallido de aplausos y vítores. En esta ocasión acompañaban al granadino los músicos Popi González (batería), Víctor Sánchez (guitarra) y Raúl Bernal (órgano y piano). La velada comenzó algo accidentada. El sonido falló y el técnico cruzó raudo el patio de butacas y el escenario para solucionarlo. Así pocos segundos después comenzó a sonar “No sé por dónde empezar”, un tema del segundo álbum de Lapido en solitario, Música celestial, a la que siguió “Nada malo” de Cartografía, su penúltimo trabajo de estudio. Con este arranque pudimos intuir que Lapido no iba a hacer un concierto basado en su último disco De sombras y sueños, publicado en 2010, sino que se trataba más bien de un repaso a toda su carrera, que quizás también incluiría algunos temas de su etapa con 091 –o “los cero” como dicen algunos–.

Si bien Lapido es algo parco en palabras, la complicidad con el público se hizo patente en los gestos, las sonrisas y en la forma de dar las gracias a los innumerables gritos de “¡maestro!” o “¡eres grande!”. Uno de los momentos en los que más habló fue para agradecer su asistencia a los presentes y para hacer referencia al accidente de Víctor y el cambio de fecha. Poco a poco la noche fue avanzando y se iba desgranando un setlist que confirmaba el repaso a toda su obra, en la que hubo hueco para “La canción del espantapájaros”, tema de su etapa con 091. Tras “Cuando el ángel decida volver” presentó a la banda y  anunció su despedida con “La antesala del dolor”.

Pero el público quería más; antes de que abandonaran el escenario ya se oían los gritos de “¡Otra, otra!” entre los silbidos y aplausos. Tras un par de minutos, en los que el ánimo de la gente no decayó y no dejaron de sonar los aplausos, Lapido y el resto de la banda salieron a escena dando las gracias por la acogida del público. Entonces vino una de las anécdotas de la noche. Lapido empezó a tocar su guitarra, pero tras unos cuantos acordes volvió a empezar mientras miraba fijamente a Víctor Sánchez con cara de reproche, porque éste se había despistado un momento y no había cogido todavía su eléctrica. Unas sonrisas después, comenzaba a sonar “Nubes con forma de pistola”.

Tras otros tres temas, la banda volvió a despedirse pero el público no estaba dispuesto a dejarlos marchar todavía y creo no equivocarme si digo que ellos tampoco se querían ir, así que tras unos minutos de gritos, silbidos y aplausos, salieron a escena Jose Ignacio Lapido y Raul Bernal para interpretar sólo con voz y piano “Con la lluvia del atardecer”, convirtiéndose en uno de los momentos más mágicos de un concierto ya especial de por sí. Después volvió el resto de la banda para interpretar “Olvidé decirte que te quiero” y despedirse definitivamente con una revisión del tema “La Torre de la Vela” que hizo de broche de oro para una noche inolvidable. El público se puso en pie antes incluso de que terminase el tema y el Teatro Apolo estalló en una ovación de vítores y aplausos mientras Lapido se despedía, deseando que no tuvieran que pasar otros tres años para reencontrarse con los almerienses y esperamos que así sea. Vuelve pronto Maestro.

José Ignacio Lapido (Teatro Apolo de Almería, 04.10.2012)

1. No sé por dónde empezar
2. Nada malo
3. El carrusel abandonado
4. Hasta desaparecer
5. El más allá
6. Pájaros
7. En algún lugar de la medianoche
8. Cuando las palabras vuelvan del exilio
9. Humo
10. En el ángulo muerto
11. Nadie sabe
12. El principio del fin
13. Por sus heridas
14. La canción del  espantapájaros
15. Cuando el ángel decida volver
16. La antesala del dolor

17. Nubes con forma de pistola
18. En medio de ningún lado
19. Algo me aleja de ti
20. La hora de los lamentos

21. Con la lluvia del atardecer
22. Olvide decirte que te quiero
23. La Torre de la Vela

Álbum de fotos

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