Desconexión intergaláctica (Pastora, 19.01.2013)

Después de unas semanas de un cierto parón, en la capital iba siendo hora de recuperar la buena senda y, de paso, comenzar nuestro particular Tour 2013. No vamos a engañar a nadie: no fue el concierto de nuestras vidas; pero sí el que necesitábamos, en el momento en el que lo necesitábamos. Y muchas veces eso es lo más importante. La culpa la tiene el trío formado por Dolo Beltrán y los hermanos Pauet y Caïm Riba, que sobre las tablas sabe hacer que el respetable pase un gran rato con ellos. Así que el pasado sábado 19, durante casi dos horas, entramos en un estado de desconexión total y nos limitamos a disfrutar de lo que los catalanes nos ofrecían ajenos a la gélida noche madrileña.

La propuesta de Pastora en directo funciona. Incluso en una sala que no les hace la justicia que a estas alturas de su carrera merecen. Claro que de compensar las deficiencias del recinto ya se encargaron los tres hermanos Riba –en directo también les acompaña el pequeño, Angel- y ella, Dolo, frontwoman carismática y divertida como pocas otras del panorama nacional. Eso y un puñado de buenas canciones, acumuladas a lo largo de más de una década y cinco discos de estudio, fue suficiente para que nos olvidásemos de todo lo que sucedía más allá de los muros de la madrileña sala Penélope.

Casi media hora después de lo previsto, al filo de las diez de la noche, se apagaban las luces y escasos segundos después aparecían los 3 chicos sobre el escenario. Un poco más de rogar se hizo la voz de Pastora y para cuando por fin se unió al resto –ataviada con gabardina, guantes negros y unas grandes gafas de sol-, el público ya había reconocido en los primeros acordes “Desolado”, la canción que iba abrir la noche y que desde la primera palabra cantaron –cantamos- con ella. Dolo iba a tardar poco en agradecerlo. “¡No sabéis cuánto os he echado de menos, Madrid! “. Tras añadir que iban a hacer un recorrido por “temas de ayer y de hoy; de pasado mañana vendremos el año que viene”, echaron la vista atrás, hasta principios de siglo, y con “Tengo” se acordaron por primera vez de su debut, un disco que iba a estar muy presente en el setlist.

Cuatro temas tuvieron que sonar hasta que por fin hizo acto de presencia su último largo, Una altra galàxia, que -dicho sea de paso- tuvo menos protagonismo del esperado y, más que la estrella de la noche, pareció un simple invitado más. Sonaron seguidas “Mals hàbits” y “Sentit de l’humor” antes de volver al castellano con “Octubre”. Antes había sonado ya “Un pedazo de tierra”, incluida en su anterior disco -U.V.E.N.-, y en la que las ilustraciones que Pauet iba dibujando a medida que avanzaba la canción merecieron al menos la misma atención que la propia música. Y no sería la única vez.

El cuarto músico de la partida abandonó tras “Cósmica” su puesto en la parte de atrás del escenario y cambio programaciones por micrófono para acompañar a Dolo en “Decibelios”. Al acabar, ella y su vestido azul –que le había dado bastante juego durante sus bailes-, desaparecieron del escenario y le cedieron todo el protagonismo a los tres hermanos Riba que, con Caïm a la voz, hicieron una divertida versión de “Quan la Mercè està contenta!”.

Cambio de vestuario –a cazadora gris y un escotadísimo vestido blanco- y vuelta al escenario a ritmo de presentación. “Soy la reina de mi casa y me llamo Dolores. Pero, por favor, llámenme Lola”. Y eso hicieron varios cientos de personas mientras sonaba la que fuera la carta de presentación del trío allá por el año 2001. Un pequeño problema con el pinganillo hizo que Caïm tocase casi en bucle el frenético rasgueo con el que arranca “Jungla”, mientras entre bambalinas solucionaban con Dolo el pequeño problema técnico. Fue la antesala de la última parada de la noche en el nuevo disco, el primer single “Una altra galaxia”, con el que quedó claro que cuando la música gusta no hay barreras idiomáticas que valgan: en Madrid los varios cientos de personas que llenaron Penélope cantaron el tema de principio a fin con Dolo.

A la parte principal del concierto se le iban acabando los cartuchos, pero la terna final iba a ser muy intensa. “Feel the magic” y Dolo recorriendo el escenario pizarra en mano, como si de una azafata en un combate de boxeo se tratase, alentando al respetable al grito de “You can do” y “Everybody”. De ahí a “Cuánta vida” y a una “Runner” en la que Dolo se metió de lleno en su papel.

Tras la pausa, un pequeño respiro con “1000 kilómetros” antes del buen rollo de “Una mañana” y esa especie de mantra que Dolo –puños en alto- y el público repiten hasta la saciedad. Y es que “Me he pasado la vida luchando”.

Llegados a ese punto y casi dos horas después, a la noche sólo le quedaba una última bala, una “Invasión” en la que Dolo, escudada tras unas gafas de sol con luces azules y tras el último cambio de vestuario para los bises, echó el resto. Público y músicos entregados, cantando a darle la vuelta a las penas, pusieron así una gran guinda a 120 minutos de total desconexión.

Álbum de fotos

Pastora (Madrid, Sala Penélope -19.01.2013)

  1. Desolado
  2. Tengo
  3. Un pedazo de tierra
  4. Mirona
  5. Mals hábits
  6. Sentit de l’humor
  7. Octubre
  8. Cósmica
  9. Decibelios
  10. Quan la Mercè està contenta!
  11. Lola
  12. Jungla
  13. Una altra galaxia
  14. Feel the magic
  15. Cuánta vida
  16. Runner
  17. 1000 kilómetros
  18. Una mañana
  19. Invasión
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