En Galileo todo fueron luces (Mäbu, 24.05.2013)

Vimos por primera vez a Mäbu en directo un mes de mayo de hace un par de años. Unos amigos habían intentado llevarnos a verles al Búho Real en alguna ocasión, pero nunca había cuadrado. Hasta la cita de Clamores. Aquella noche, salimos de la sala con una sonrisa, que para nosotros es una de las mejores cosas que se puede decir de un concierto. El viernes, en Galileo, volvió a suceder. A eso de la medianoche salimos a la noche madrileña sonriendo y silbando las melodías del trío. Y es que en ese mítico rincón del circuito de salas de la capital el ambiente para recibir a María, Txarlie y César había sido inmejorable y ellos, agradecidos, habían sabido corresponder con creces.

Como suele pasar, a la hora oficial la sala no estaba ni a medio llenar. Aunque la mayoría de las mesas lucían el cartel de ‘Reservado,’ sus ocupantes parecían tomárselo con bastante calma y hasta casi las diez no se notó de verdad el lleno. En taquilla se habían puesto algunas entradas a la venta para los más rezagados; las anticipadas se habían agotado todas y el aspecto para recibir al trío prometía ser el de las grandes noches. Iba a ser de lo primero que dijese María cuando, ya con las luces apagadas y apenas un par de minutos después de que el reloj diese las diez, apareciese sobre el escenario.

Igual que el segundo largo, la noche iba a empezar instrumental. “Detrás de las luces” abría fuego en un repertorio bastante repartido entre los temas nuevos –iban a sonar casi todos- y los viejos conocidos, todos muy bien acompañados de historias, anécdotas y agradecimientos. María, irradiando simpatía, iba a acaparar buena parte de las miradas, aunque resulta difícil entender Mäbu sin la aportación de sus dos chicos. La personalidad de ambos, transformada en música a través de sus respectivos instrumentos, da a las canciones buena parte de su intensidad y carisma. El ritmo creciente que, por ejemplo, marcan batería y teclados en “Caimán” es media canción, como se pudo comprobar en directo.

En un primer bloque dominado por las recién llegadas, se coló “A solas” –“la podéis cantar si os la sabéis”-, un poquito antes de que María nos contase que “En las alturas” la escribió “pensando en mi aitite –mi abuelo- que cuando me ponía triste me bailaba una jota… aunque la bailaba mal” o que “Quiéreme” fue la respuesta a su obsesión con la banda sonora que Aimee Man compuso para Magnolia y, sobre todo, con el tema “Save me”.

“Domadora de caracoles”, dedicada a su hermana y los cuentos e historias que le contaba, llegó justo antes de que Detrás de las luces cediese el testigo a varios temas del debut. “Detrás o delante” es casi inconcebible sin la aportación de César marcando el ritmo en el arranque con su voz y llevando la canción un paso más allá después -ya con la batería- mientras al público le resultaba imposible no acompañar a María en los coros; con “Hallo” volvieron “al principio del todo” y con “Con mi voz” arrancaron –más- sonrisas.

La sorpresa de la noche –no tanto para los asiduos a las redes sociales- llegó justo después. Precedida de los agradecimientos de María a sus padres – “porque cual adolescentes seguimos ensayando en el garaje de mi casa”-, “De amarillo y negro” contó con la voz de Mercedes Mígel, Vega. “Me repite tanto y con tanto cariño que es fan, que no me queda más remedio que creérmelo,” decía María. “Soy frikifan,” confesaba segundos después la cordobesa.

Se iba acabando la cosa; o eso amenazaban entre risas los tres componentes de Mäbu y para despedirse seguían dejando grandes dosis de buen rollo, con los aires cabareteros de “Jaque mate” –efectos sonoros de María incluidos- y el estribillo que se hizo colectivo en “Estoy bien como estoy”.

11La despedida fue brevísima; no tenían ganas de irse de la fiesta de coros, palmas y plausos que era Galileo y volvieron raudos para dejar un par de temas más, “Si me quieres lejos” y “Nunca” –“¿Alguna vez habéis acabado justo con la persona que no debíais?”-. Tras el último acorde sobre el escenario todo eran agradecimientos y sonrisas, único resultado posible en una noche dominada por grandes dosis de buen rollo y simpatía.

Cuando nos fuimos, Txarlie firmaba discos junto al puesto de merchandising, mientras un generoso grupo de gente se arremolinaba a la entrada. Allí, María abrazaba, saludaba, firmaba y se hacía fotos con todo el que se le acercaba. Y la sonrisa no le cabía en la cara.

Álbum de fotos

Mäbu (Madrid, Sala Galileo Galilei – 24.05.2013)

  1. Detrás de las luces
  2. Paralelo
  3. Caimán
  4. A solas
  5.  Memoria
  6. Quédate a dormir
  7. En las alturas
  8. Quiéreme
  9. Domadora de caracoles
  10. Detrás o delante
  11. Hallo
  12. Con mi voz
  13. De negro y amarillo (con Vega)
  14.  Jaque mate
  15. Estoy bien como estoy
  16. Si me quieres lejos
  17. Nunca
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