Lapido: siempre una lección de solvencia (Madchester Club, 09.11.2013)

El año pasado tuvimos la ocasión de disfrutar de un concierto de Lapido en un marco tan especial como el Teatro Apolo de la capital almeriense. Los teatros son bonitos y para conciertos acústicos o propuestas más cercanas al folk están bien. Pero cuando quieres escuchar rugir las guitarras, no es que no valgan, pero parece que pega más una sala. Así que parece que nuestras plegarias fueron escuchadas y este año Lapido venía a presentar su nuevo trabajo, que tiene por título Formas de matar el tiempo, a la sala Madchester Club de la capital.

La asistencia de público a los conciertos programados en Almería es una ciencia que no alcanzo a comprender, porque conciertos que aparentemente deberían ser “sold out” no llegan ni a la mitad del aforo y otros que no se espera mucha afluencia acaban llenando la sala. Por tanto, dejé de hacer conjeturas, eso sí, siempre estoy atento para comprar las entradas pronto, para asegurar mi asistencia. En el caso de Lapido, la afluencia dejó claro que El poeta eléctrico tiene una gran legión de seguidores en esta plaza, que si bien no llegó a llenar la sala, poco le faltó.

El comienzo fue algo accidentado. José Ignacio Lapido subió al escenario acompañado por su banda habitual: Popi González (batería), Víctor Sánchez (guitarra), Paco Solana (bajo) y Rául Bernal (piano/teclados). Todo parecía ir bien hasta que empezaron a tocar, el monitor de Lapido no sonaba, así que él no se escuchaba nada y no sabía si “Nadie supo decirme la verdad” estaba sonando bien o no. Nosotros le dejábamos claro que estaba sonando bien antes de que se lanzase con “Algo falla” -que casualidad-, pero su humor se iba ennegreciendo conforme el tiempo pasaba y los técnicos no eran capaces de resolver el problema. Viendo que no se solucionaba la situación, Lapido se dirigió al público “Felipe II dijo aquello de “Yo no mandé a mis barcos a luchar contra los elementos” y yo digo que no he venido aquí a luchar con un ampli”. Así que siguió dando el concierto sin escucharse, lo que le causaba bastante malestar.

No fue hasta el tercer tema “Un día de perros” cuando empezaron a aparecer las canciones nuevas. El sonido estaba siendo brutal (aunque El poeta eléctrico estuviese tocando sin oírse) y los presentes disfrutamos conociendo temas nuevos como “La ciudad que nunca existió” o  “Muy lejos de allí”, tema en el que el monitor empezó a sonar, marcando un punto de inflexión. A partir de ese momento, no sólo nosotros disfrutábamos del concierto, sino también Lapido, que por fin dejó de preocuparse por el sonido al poder comprobarlo en primera persona.

 Tras escuchar casi todo el nuevo disco, empezó un repaso a éxitos anteriores como “Nadie besa al perdedor” o “La antesala del dolor”. Con “Zapatos de piel de caimán” llegó la primera despedida, esa típica despedida en falso en la que la gente se deshace pidiendo más y el grupo vuelve a salir a tocar temas que habían incluido en el set list. Todo postureo, vamos. En este último tramo de cuatro temas sonaron grandes éxitos como “En el ángulo muerto “o “El más allá”. Con “El dios de  la luz eléctrica” vino ya la despedida real; no había más temas en el setlist y llevábamos hora y media de concierto.

 Sin embargo, cuando los músicos abandonaron el escenario del Madchester Club, la gente siguió pidiendo más, con aplausos, gritos, vítores, silbidos. He de confesar que, viendo que en el setlist no había más temas y que el Dj se acercaba a la cabina, creí que se había terminado, así que me apropié de uno de los setlist (que uno es un poco friki y los colecciona). Pero para mi sorpresa, el Dj adoptó posiciones pero no empezó a pinchar, y pocos minutos después Lapido y su banda volvieron al escenario ¡¡con un bis de verdad!! -casi exploto de la alegría-.

 Empezaron este segundo bis con un tema de 091, “Un cielo color vino”, que obtuvo una unánime ovación por respuesta. Tras el tema Lapido se dirigió a los presentes; “Estoy mayor para un segundo bis; el médico me ha dicho hora y media y ya llevamos hora y tres cuartos” dicho lo cual se lanzó con otro tema de “los cero” que tiene por título “Otros como yo”, un tema coreado por todos a pleno pulmón y que supuso una gran colofón para una noche triunfal. Larga vida a Lapido, esperemos que vuelva pronto por estas tierras de esparto y calor.

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