El gallego que llenó el MAD Club sin pegada de carteles (30.05.2014)

Fue en 2013 cuando escuché por primera vez una canción de Andrés Suárez. Sonaba en La Rockola de Joaquín Guzmán, programa que poco después visitaría el gallego para dar una entrevista con actuación en directo que terminó de convencerme de su valía. Desde entonces lo tenía apuntado en mi lista de “pendientes de ver en directo” y por fin en marzo de este año consultando la web de Ticketea comprobé que se anunciaba un concierto suyo en el almeriense Madchester Club.

Andrés_Suárez_3La semana de la cita ya se auguraba que el aforo iba a llegar a completarse o casi completarse y todo ello sin haber pegado ni un solo cartel en la ciudad, algo que me sorprendió bastante. Cuando llegamos a la sala un poco antes de la hora señalada como apertura de puertas nos encontramos con una cola de unas 40 o 50 personas esperando. Para nosotros que somos habituales de la sala fue algo chocante, ya que normalmente solemos ser de los primeros en llegar.

Una vez dentro adoptamos posiciones y esperamos la salida del pantinés con unos tercios fresquitos de una de nuestras rubias preferidas.  Marcaban las 22:45 cuando Andrés Suárez subía al escenario del Madchester Club entre aplausos y gritos. Armado sólo con su guitarra comenzaba el concierto con “Vuelve”, dejando patente la gran capacidad de Suárez de llenar el escenario y conquistar al público desde el minuto uno. Sonaron después “Así fue” y “Piedras y charcos” antes de saludar a Almería y recordar su primera vez en la ciudad en el Teatro Cervantes -¿dónde estaría yo que no fui?-.

Andrés_Suárez_4Algo que me gustó de Andrés Suárez y que valoro en un artista es la capacidad de dirigirse al público y contarle anécdotas e historias, interactuar, algo que en opinión de quien escribe estas líneas enriquece la actuación y marca la diferencia respecto a un mero recital -como el que se marcó Russian Red en el Sonorama 2012, que si por pocas saludó al público-. Aunque el eje principal del setlist era Moraima, también había hueco en la actuación para temas de otros discos como “Hay algo más”, un homenaje al Libertad 8 de Madrid incluido en su disco Cuando suba la marea (2011).

Después del tema, Andrés explicó que “me quedo mirando a los ojos porque a veces el aplauso puede ser falso, pero la mirada no, así que sí me quedo mirando no es para follar”. La noche seguía avanzando y entonces llegó el turno de dos canciones que según el gallego no suele tocar fuera de los teatros, por el silencio “pero como aquí hay respeto…”. Gracias a ese respeto pudimos disfrutar de “Tengo 26” y de la que es en palabras de Suárez “la canción más “cantautoril” que tengo”. Compartiendo con el público su opinión sobre el Alzheimer -“lo llaman enfermedad pero es peor que la muerte”-  y contando su vivencia personal, se lanzó a interpretar “Rosa y Manuel”, poniendo el vello de punta a los presentes e incluso provocando que a más de un@ se le escapase una lagrimilla.

Para subirnos un poco el ánimo después de un momento tan emotivo, se lanzó con “su único tema alegre” “Más de un 36”. Prosiguió presentando un tema nuevo “6+4” pero para su sorpresa mucha gente comenzó a cantarlo, así que paró y se dirigió al respetable “¿cómo os sabéis un tema que no está en ningún disco? Esto es muy fuerte, voy a seguir” y reanudó la interpretación del tema.

La noche seguía avanzando y tras dos temas propios se salió del guion para homenajear a otro de los artistas que le han influido, Roberto Iniesta, marcándose una versión muy personal de “Bribriblibli” de Extremoduro. Tras confesar que no le gustaba la pantomima de salir del escenario para hacer los bises anunció que tras el tema que seguía, empezarían los bises. Así tras “320 días (Hace un año)” llegó el comienzo de la despedida.

Andrés_Suárez_5

Para empezar los bises eligió uno de sus temas más conocidos, “No te quiero tanto”, cantado al unísono por todas las almas que nos reunimos en el Madchester Club. Ya se rozaba el final con “Necesitaba un vals para olvidarte”, y la despedida se materializó con “Lo malo está en el aire”. El concierto había terminado y el público se deshizo en aplausos y vítores para agradecer a Andrés Suárez la gran noche que nos había hecho vivir. Después del concierto el gallego atendió amablemente a todo aquel que quiso acercarse a saludarle, que en este caso estimamos sería el 99% de la sala.

Comprobado el buen hacer de Andrés Suárez en directo y la gran acogida en esta árida y extraña tierra -refiriéndonos a lo musical- esperamos volver a tener pronto la oportunidad de disfrutar de otra velada como la de la noche del 30 mayo. Nosotros desde luego repetiremos en cuanto sea posible.

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