Las Líneas Divisorias de The Bright resuenan en el Museo Cerralbo (Madrid, 21.10.2015)

Empezábamos a pensar que este año con The Bright lo teníamos un poco gafado. Cada visita de los leoneses a la capital conseguía coincidir con planes imposibles de cambiar. Lo último, las dos escalas acústicas en Fnac los pasados 17 y 18 de Octubre. Pero entonces alguien hace unas semanas nos sugirió que estuviésemos atentos al Museo Cerralbo. Investigamos un poco y nos marcamos un par de fechas en el calendario; teníamos claro que era de las citas especiales. En gran medida, porque venía con un marco difícilmente mejorable.

El Museo Cerralbo y el Museo del Romanticismo volvían a poner en marcha el ciclo “A las veinte cero cero” y Miryam y Aníbal no sólo tenían la “suerte” –entrecomillado porque tenemos claro que la suerte hay que buscarla- de estar entre los elegidos; tenían el honor de inaugurar esta sexta edición del ciclo. Les servía de excusa, además, para desnudar los temas de su tercer largo, Líneas Divisorias, y devolverlos a su origen –“Al fin y al cabo, nacieron así,” diría Miryam en los primeros compases-.

Poco después de que el reloj de péndulo que presidía el escenario marcase las ocho de la tarde, los dos músicos hacían su entrada en el imponente salón de baile, avanzando desde el fondo, entre las filas de privilegiados asistentes, hasta llegar donde les esperaban dos Gibson acústicas. Como el álbum, la tarde arrancaba con “Fuego abierto”, y, aunque el contraste con el sonido del disco era significativo, quedaba claro desde el principio que las canciones resistían sin problemas el cambio de formato. Y más incluso, porque en muchos casos resultaría difícil quedarse con una sola de las versiones.

“Es nuestro quinto concierto en seis días,” decía Aníbal antes de “Extrarradio”, mientras repasaba los días intensos de promoción que estaban pasando en la capital. El silencio con el que el público escuchaba al dúo era extremo y contribuía a incrementar el respeto que ya de por si infundía el lugar. El sonido del obturador de la cámara parecía tener más decibelios de lo normal y sólo nos atrevíamos a disparar cuando los aplausos se colaban entre las canciones. Y eso, en realidad, era seguramente lo mejor que nos podía pasar. Porque lo importante, la música, se convertía en el único centro de atención. Y así, íbamos redescubriendo las canciones de Líneas divisorias mientras Aníbal y Miryam se iban turnando para hablarnos del videoclip de “Aire” o contarnos cosas como que “Piedras” fue de las primeras canciones que compusieron para el nuevo disco.

Pero no sólo iba a haber tiempo en la tarde para el presente; al pasado le iban a tocar también algunas concesiones. La primera, la única en inglés, cuando echaron la vista atrás para recordar “Your private garden” y el que fue su primer videoclip -“Lo hemos vuelto a ver estos días y la verdad es que ha envejecido muy bien”-.

Era sólo un breve paréntesis, porque pronto volvían a las novedades. “Por algún motivo, no nos terminaba de convencer,” decía Aníbal justo después, contento con la acogida de una “Veintidós grados” que estuvo a punto de quedarse fuera del disco. “Ahora le estamos volviendo a coger cariño”. Nosotros confesaremos que el barniz acústico ayudó a mejorar nuestras sensaciones con una canción que, de momento, está entre nuestras ‘menos favoritas’. Algo parecido a lo que nos sucede con la que siguió, “Líneas divisorias” la única que, según contaron, llevaron al estudio sin maqueta previa e incluso sin intención de incluirla, y que cogió su forma final en aquellos días de junio en el estudio de Paco Loco.

El concierto encaraba ya su recta final y tras “La culpa al tiempo” llegaba la penúltima de las nuevas, una imponente “Visceral” que, para nosotros, cierra de forma soberbia el largo y con la que Miryam confesó haberlo pasado regular cuando recibió la mezcla definitiva de Paco. “No sabía dónde ponerla y al final la dejé para el final. Pero yo creo que está en el sitio perfecto.”

No quedaba casi nada ya. “Tarde” abría una terna final en la que ya sólo faltaba acordarse un poco también de Estados. Para eso habían elegido “Ela” y una “Hexágonos” que tuvo unos arreglos circunstanciales cuanto menos curiosos. Porque arrancó al filo de las nueve de la noche y en pocos segundos se empezaron a colar los repiques del reloj que, por si se nos había olvidado, nos recordaban la singularidad del lugar.

Miryam y Aníbal lo repitieron en varias ocasiones y no creemos que nadie pueda quitarles la razón; el sitio era de los realmente especiales para tocar. Pero lo que convirtió a la cita en una para recordar de verdad, eso, lo pusieron ellos.

Álbum de fotos

The Bright (Madrid, Museo Cerralbo – 21.10.2015)

  1. Fuego abierto
  2. Extrarradio
  3. Aire
  4. Piedras
  5. El final del amor
  6. Your private garden
  7. Veintidós grados
  8. Líneas divisorias
  9. La culpa al tiempo
  10. Visceral
  11. Tarde
  12. Ela
  13. Hexágonos
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