A parte del público de Stanich le sigue sentando mal el cámino ácido (Madchester club, 04.11.2017)

El primer fin de semana de noviembre arrancó con fuerza en Madchester Club. Si el viernes teníamos la oportunidad de ver a un gran grupo del panorama patrio como LA sobre las tablas, el sábado no se quedaba atrás con la presencia de Ángel Stanich y su banda. Venían a presentar su último trabajo de estudio, Antigua y barbuda (Sony Music, 2017). Recordando su anterior visita, cuando nos hicimos con las entradas, nos encomendamos a todas las divinidades, santas, santos, etc. de todas las religiones, implorando que aquella parte del público a la que tan mal le sentó “el camino ácido” (como le dijo Ángel a uno de los asistentes en su anterior visita) no se presentase esta vez a la cita (o sí lo hacían, que hubieran aprendido a comportarse).

_MG_1353Como siempre, llegamos temprano a la sala y adoptamos posiciones, contemplando como poco a poco se iba congregando más gente, pero sin llegar a llenarse la sala por completo. Entonces pensamos, lo mismo el público que iba mal por el camino ácido no ha venido y tenemos “la fiesta en paz”.

Pero no, nuestras plegarias no fueron atendidas, y cuando arrancaron Stanich y compañía con “Cosecha”, además del murmullo constante, constatamos que había varias personas con altas papeletas para hacérsenos un tanto cargantes.

_MG_1314Volviendo a lo que nos importa, que es la música, tenemos que decir que la ejecución de Stanich y su banda sobre el escenario fue todo un derroche de energía y actitud, sonando fráncamente bien (hubiera sido brutal poder disfrutarlo sin esa parte del público tan molesta). Con el segundo tema de la noche, “Escupe fuego”, se le rompió una cuerda a la guitarra de Ángel, por lo que, mientras su técnico le cambiaba la cuerda, cogió otra guitarra de emergencia diciendo “Es bonica, pero veréis que no suena igual”. Efectivamente no sonaba igual, pero cumplía con creces su función.

Tras “Un día épico” recuperó su guitarra titular y presentó “una canción de bandoleros, de una serranía que me toca por parte de mi madre”. Pero antes de lanzarse a interpretar “Mañana”, pidió a la gente que se comportase, si podía ser, por ese murmullo constante. Poco efecto surgió la petición, pero el concierto prosiguió su marcha sonando después “Galicia Calidade”._MG_1366

Entonces presentó a la banda y anunció un flashback, lanzándose con “Camino ácido” para después pedir silencio “para una canción chiquitica”, interpretando “Río lobo”, que nos habría puesto el vello de punta si hubieramos conseguido abstraernos del molesto público. No es que queramos conciertos privados, pero por favor, sólo pedimos respeto para los artistas que hay sobre el escenario y para los que queremos disfrutar de ellos.

Terminada “Hula Hula”, Stanich volvió a dirigirse al público, para preguntar si ya habían escuchado el disco nuevo, el público respondió de forma rotunda afirmativamente, a lo que el artista replicó “Entonces es que os sabéis las canciones pero no lo queréis demostrar” dicho lo cual prosiguió el concierto. En “Casa Dios” volvió a romper otra cuerda comentando “Parece que es parte del show, pero no, es de lo que más da por culo”. Cambio de guitarra mediante, anunció despedida con “Le Tour ’95”, que tras “Mezcalito” y “Señor Tosco” se hizo efectiva.

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Pocos minutos pasaron hasta que los músicos volvieron al escenario y Ángel Stanich preguntó “¿Un poquico más?”, a lo que el público volvió a contestar de forma efusiva. Los temas elegidos para los bises fueron “Metralleta Joe”, “Carbura!” y “Matame camión”, un trío de artillería pesada que hicieron las delicias de los presentes, acabando el concierto por todo lo alto.

Que el concierto estuvo bien no cabe duda, pero fue sobre todo por los músicos y a pesar de ese público mal educado que no lo puso fácil y que sólo sirvió para poner a prueba la paciencia y templanza del santanderino. No sabemos si será por la edad, o por la acumulación de bolos a nuestras espaldas, pero cada vez nos desquician más estas actitudes que no entendemos, ¡si pasan del concierto! ¿para qué van? En fin, esperemos que a Ángel Stanich no le pareciera demasiado insufrible la experiencia como para plantearse el volver por estos lares, porque algunos sí que apreciamos lo que hace sobre el escenario, lo disfrutamos con respeto y nos gustaría poder seguir haciéndolo por muchos años.

Para más fotos pincha la imagen inferior

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