Historia de una trilogía acústica (Vega, Café Berlín – 09.03.2019)

Siempre nos ha parecido curioso que si alguien sigue a ‘su’ equipo al fin del mundo, a casi nadie le extrañe, pero si ves más de una vez en poco tiempo al mismo artista en directo, casi nadie lo entienda. Lo hemos explicado hasta cansarnos y, afortunadamente, en algún punto del camino conseguimos que nos diese igual.

Si un partido puede ser distinto por el rival, el campo o la hora, ¿por qué no pueden el público, la sala, la ciudad o el repertorio hacer de un concierto una experiencia lo suficientemente diferente como para que merezca la pena repetir? Si se puede pagar por ver más de una vez la misma película, ¿por qué no por ver al mismo artista? El artista, además, se pone frente a ti cada noche y rara vez ‘pierde el partido’. El artista, el de verdad, muchas veces no se acerca ni de lejos a los 0 de la cuenta del que, de corto, persigue una pelota, pero sabe que no puede perder el partido y y que ahí, frente a el o ella, hay gente que “paró sus vidas para poder escuchar su voz en un concierto”.

Nuestra particular trilogía acústica con La Reina Pez insinuaba, sobre el papel, tres conciertos muy similares entre sí, pero que han resultado ser únicos y especiales, cada uno a su manera. Madrid abrió el camino en diciembre, cargado de anécdotas, permitiéndonos volver a disfrutar en directo de canciones como “Circular” o “Faro de guía” y animándonos a salir de fiesta con Sally. Baeza… Baeza fue especial por tantas razones, que corremos el riesgo de aburrir a quién aún nos lea si las enumeramos todas –aunque unas cuantas se colaron por derecho propio en nuestra crónica-. Y Madrid -de nuevo- es simplemente Madrid y lo que ella y su público crean en la capital es siempre, siempre mágico.

En el segundo asalto a la capital, la cita, además, iba a empezar con novedad. Con escrupulosa puntualidad, Vega aparecía sobre el escenario a las once de la noche para presentar a Andrea Santiago, a quien dijo haber querido “abrir las puertas que yo me encontré cerradas”, porque ella y sus canciones lo merecían.

Visiblemente nerviosa, la joven cantautora apareció en escena acompañada de su guitarra y aprovechó sus minutos sobre las tablas del Café Berlín para presentarnos tres de las canciones de su repertorio. La primera, “Hoy no puedo dormir”, adelanto del que en septiembre será su nuevo EP, nos permitió comprobar la excepcional acústica de una sala en la que no habíamos estado hasta ahora. Las dos que siguieron, “Hasta el agua” y “Los días” -disponibles en su perfil de Spotify- nos dejaron con la certeza de que la propuesta de Andrea merece, como poco, una escucha relajada, para descubrir sus canciones con atención y calma.

Como en las salas hay toque de queda, Andrea salió del escenario casi con la misma rapidez que entró y, sin darnos cuenta, en escasos segundos su lugar lo habían ocupado ya Kike, Laura y Vega.

Igual que en citas anteriores, la “declaración de intenciones” abría la noche y los primeros compases de “Grita” iban poco a poco llenando cada rincón de la sala. En el aire había un algo especial difícil de describir; que la mayoría estuviesemos sentados y con los movimientos más restringidos de lo habitual hacía que estuviésemos también más atentos, expectantes, mientras varias cámaras lo registraban todo desde los extremos del escenario.

Si esperábamos un esquema similar al de las noches anteriores, que “Después de ti” sonase justo después nos iba a dejar claro que no era lo que estaba previsto. Vega la empezaba a presentar recordándonos que es una de sus favoritas y enseguida paraba entre risas. “Siempre digo lo mismo,” sonreía divertida.

Confesaría que estaba especialmente nerviosa y que esta gira acústica le estaba sirviendo para recuperar una credibilidad en sí misma que había perdido en algún punto del camino. Quizá en parte por eso y por aquello de abrir puertas, tras “Cuánta decepción” invitó a Andrea Santiago a volver al escenario para compartir con ella “¡Qué no te pese!”, invitándonos a seguirla en Instagram. “Ya me he aprendido que no tienes Twitter, que eso es de viejunos, ” diría entre resignada y divertida.

Tras contarnos lo mucho que se divierte tocando “Me compadezco de ti” -“la escribí desde el buen rollo, ¿eh?”- y acordarse de sus lobos, llegó uno de nuestros momentos favoritos. Nos habiamos pasado la semana con una petición en la cabeza pero no nos habíamos terminado de atrever a lanzarla. Si creyésemos en la telepatía -o fuesemos muy egocéntricos- pensaríamos que de alguna forma logramos transmitirlo; aunque la razón de que en el repertorio de Madrid se colase “La conjura de los necios” es sin dudas menos mística. Y es que no somos los únicos que la tenemos entre nuestras favoritas. “Nunca fue un single,” dijo Vega al presentarla, “pero fue una de las canciones de Wolverines que mejor recibió la gente” y de esas, además, que quizás es más difícil encajar con el ritmo frenético de una banda pero que encuentra cabida sin embargo en los formatos más acústicos.

LRM_EXPORT_80630539512541_20190313_233854129

“Puedes ser” y su mensaje vitalista dejaron a nuestro alrededor alguna cara visiblemente emocionada y “Santa Cristina”, además de llevar la habitual dedicatoria -“se la he dedicado ya tantas veces que no hace falta que lo diga para que se dé por aludido”- le sirvió para pedir una gran ovación “para esos valientes que también viven de la música y que llevan acompañándome tanto tiempo”. Como no podía ser de otra forma, la sala respondió sonoramente al buen hacer de Kike Fuentes (guitarras, coros y composición) Laura Gómez (teclados y coros), Felipe Guevara (sonido) y Fran Baron (backline).

Tras “Réquiem” iba a llegar la segunda colaboración de la noche. En este caso, no era sorpresa porque la propia Vega lo había anunciado en sus redes sociales unos días antes y los despistados seguro que a esas alturas ya la habían descubierto observando atenta el concierto desde un lateral de la sala. “Me encanta compartir escenario con ellas, con las Reinas,” decía Vega antes de invitar a Virginia Maestro al escenario. Se deshacía en elogios, destacando por encima de todo su capacidad para que un género musical pareciese casi suyo propio, y cómo la canción que iban a compartir había sido su intento por acercarse un poco a ese tipo de sonido. “When Mary comes” volvía así al repertorio brillando con luz propia y dejando para el recuerdo una de esas colaboraciones realmente especiales.

LRM_EXPORT_81271402298442_20190313_234934992

“A veces todavía me pellizco,” contaba Vega sobre la colaboración de Iván Ferreiro en “¿Dónde estabas tú?”, mientras recordaba cómo la musica del vigués la acompaña desde hace años. Eso sucedía justo antes de que “A tientas” y su enorme final se convirtiesen en una de las mejores interpretaciones de la noche y dejasen a su paso seguramente los aplausos más intensos.

La noche iba llegando a su fin y Vega, fiel a su política de no hacer bises y tocarlo todo del tirón, anunciaba la recta final a ritmo de “Treinta y tantos”, con coros colectivos y ese “treinta y tantos y el valor de ser un músico” final con el que casi siempre la termina. Uno de tantos guiños a la profesión y a los que como ella buscan hacer de la música su oficio a base de mucho sacrificio y esfuezo y que no iba a ser el último. Porque en la tanda de agradecimientos habían faltado dos personas fundamentales y Vega le iba a poner remedio visiblemente emocionada. Apenas 24 horas antes, en Pamplona, había sido incapaz de acabar de cantar “La Reina Pez”, y en Madrid iba a intentar convertir esa rabia en energía, pero no sin antes explicarnos que los tres ¡Rema! del tramo final de la canción tienen nombre y apellidos, que no son otros que los de las tres hermanas Míguel.

LRM_EXPORT_80906930954988_20190313_234330521

Convertida así la rabia en emoción y con la sala totalmente rendida a ella, sólo quedaba ya invitar a “Sally” para cerrar la noche, en medio de un clamor popular que obligaba a recuperar la versión alternativa de su estribillo y dejaba por el camino un fin de fiesta desenfadado y festivo.

Si nada lo evita, nos reencontraremos de nuevo el 5 de octubre en Madrid, para despedirnos como se merece de La Reina Pez y de lo que para entonces será ya año y medio de travesía a nado. Y seguiremos sumando momentos para el recuerdo, como los muchos que nos deja esta trilogía acústica, y lo haremos, además, rodeados de la mejor compañía posible. Porque lo mejor de las cosas grandes es poder compartirlas con quienes consiguen que sean enormes.

PD. Segunda vez que quien escribe estás líneas celebra sus treinta y tantos con la cordobesa como banda sonora. Corro el riesgo de acostumbrarme.

Si alguien tiene curiosidad sobre la primera, puede leerlo aquí.

Vega (Café Berlín, Madrid – 09.03.2019)

  1. Grita
  2. Después de ti
  3. Cuánta decepción
  4. Qué no te pese
  5. Me compadezco de ti
  6. Wolverines
  7. La conjura de los necios
  8. Puedes ser
  9. Santa Cristina
  10. Réquiem
  11. When Mary comes
  12. Donde estabas tú?
  13. A tientas
  14. Treinta y tantos
  15. La Reina Pez
  16. Sally

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s