Segundo e intenso asalto: Viernes en el Sonorama (10.08.2012)

Si algo hace realmente especial el Sonorama, eso son las mañanas en el pueblo. Y no es sólo por los conciertos. El festival arandino ha hecho un esfuerzo por aunar música con otros aspectos de la cultura de la Ribera del Duero, dándole un peso específico en el programa de actividades a la gastronomía. Así, recién levantado el viernes, te puedes pasar por la Plaza del Trigo y, antes de empezar a disfrutar de la sesión mañanera de música, dejarte caer por uno de los cursos de cata de vinos del Centro Cultural. Ese fue el arranque del segundo día del Sonorama para una parte del Erizo: escuchando a Flequi hablarnos de vino, entre metáforas sobre sexo y rock&roll, y degustando caldos de la tierra. Como tiene que ser. Tiramos, eso sí, de desdoblamiento, y otro cachito del equipo se fue derecho al escenario de la Plaza del Trigo –el más especial, sin duda– a disfrutar del primer concierto del día.

La banda elegida para dar el pistoletazo de salida a los conciertos matutinos fue La Maravillosa Orquesta del Alcohol, también conocida como La M.O.D.A.; una banda de Burgos que muchos no teníamos el placer de conocer y que fue un gran descubrimiento. Desde los primeros acordes, unos ritmos rockeros que se mezclan con sonidos de música tradicional –country, irlandesa, balcánica…– pusieron a todo el público a bailar. Tardó poco en sonar el ya conocido grito de “¡Escenario principal, escenario principal…!”. Para este concierto la banda contó con la colaboración de Jacobo Naya en los teclados y percusión, que además también hizo muy buena labor animando al público. Los burgaleses además aprovecharon la ocasión para promocionar su primer largo homónimo, que incluye los temas de los 2 EPs publicados por la banda, y cuyo single “Gasoline” tuvo una gran acogida por el público.

Tras ello, les llegó el turno a los gallegos Eladio y los Seres Queridos. La banda volvía al Sonorama, después de haber tocado el año anterior en el recinto del festival; una evolución que pudiera resultar contracorriente, pero que nosotros acogimos de buena gana, porque los conciertos en la Plaza del Trigo tienen algo especial. Alternando temas de sus dos trabajos publicados hasta la fecha, el grupo hizo bailar y saltar al público, que además, se sabía las letras y entre las más coreadas estuvieron “La Cruz”, “España a las ocho” y “Están ustedes unidos”. La banda supo establecer un setlist que mantuvo al público arriba durante todo el concierto y como respuesta obtuvieron –como no podía ser de otra forma– el grito unánime de “¡Escenario principal, escenario principal!”.

Y para rematar la gran mañana en la Plaza del Trigo llegaron los componentes de Sidonie, ataviados con llamativas camisas de flores –“queríamos haceros una versión de los Beach Boys pero no nos ha dado tiempo prepararla…”-. No venían los catalanes a hacer un concierto de presentación de su Fluido García –eso sería en el escenario principal del festival un día después– sino un concierto de versiones, plagado de temas que, según ellos, les han marcado.

El ritmo frenético, la energía que transmitían y el calor, todo ello bañado por el agua que los agentes de Protección Civil rociaban desde un balcón de la plaza, hicieron de su concierto uno de los más comentados del festival. Todo el mundo estuvo saltando entregado totalmente a la banda mientras ofrecían versiones de T-Rex, Pink Floyd, The Who, los Rolling Stones, la Velvet Underground o Madonna. Aunque el éxtasis generalizado llegó con la versión en español de “Kids”, de MGMT, que algunos han titulado en YouTube como “El mejor vídeo del Sonorama 2012”. Para terminar, un par de temas propios como pequeña muestra de lo que íbamos a ver apenas un día después en el escenario Ribera de Duero.

Una vez terminados los conciertos en la Plaza del Trigo, con un agotamiento considerable de tanto sudar por el calor y las 3 horas dando saltos, pensamos en ir a comer, pero no podíamos irnos sin hacer una parada en la Plaza de la Sal para disfrutar al menos de unos cuantos temas de The Bright. Los leoneses, que más de uno habríamos disfrutado con gusto en otro horario, defendieron su propuesta desde el Bus de Red Bull frente a una plaza casi llena. La banda sonó bastante bien y pudimos comprobar cómo se portaba en directo un instrumento construido a partir de una caja de puros, que -como dijo la vocalista jocosamente- “Es muy fácil, todo el mundo puede hacerse uno”.

Después de descansar un rato, reemprendimos la marcha y pusimos rumbo al recinto justo a tiempo de ver a tocar a The Noises, que saltaron de la última hora de la carpa Bifrutas a la primera del escenario Castilla y León es vida ante la caída de Maga del cartel. Los de Getafe lo dieron todo y los asistentes disfrutamos de su directo fresco y vital, aunque nos daba algo de pena que el aforo no fuera mayor. Y es que hay mucha gente que no acude al recinto hasta más tarde.

Tras The Noises, les llegó el turno a los portugueses The Gift. Mientras caminábamos hacia el escenario Ribera del Duero no podíamos sino maravillarnos de la colorida y espectacular puesta en escena que traía la banda, que al parecer estaba algo molesta por la hora que les habían asignado. A pesar de ello, la formación lusa ofreció un gran directo y su vocalista se mostró pletórica y muy compenetrada con el público. Y es que si los discos de The Gift suenan bien, es en los directos donde los portugueses muestran realmente todo su potencial. La banda interpretó “In Repeat” para finalizar su participación en el festival y lo hicieron acompañados de un estallido de color gracias a los cañones de confeti que el público disparó y que la propia banda había repartido, consiguiendo un broche de oro para una gran actuación.

Raudos y veloces nos trasladamos de escenario para seguir disfrutando al máximo el Sonorama, esta vez gracias a los chicos de Dinero, que como bien relataron se habían ganado con constancia y esfuerzo su lugar en el escenario Castilla y León es vida.

El trío venía a presentar los temas de “Año Perro”, su último largo, pero no podían dejar de lado los incluidos en su disco debut. “No vamos a hacer sólo temas del nuevo disco, tenemos temas que llevan tiempo esperando poder sonar aquí”. La banda ofreció un potente directo sin dejar de lado la calidad sonora y es que como bien dice una conocida marca de neumáticos “…la potencia sin control no sirve de nada…”. Uno de los momentos más reseñables de su actuación fue cuando Sean cambió la letra de “Vaya panorama” a “Vaya Sonorama”, provocando la locura generalizada entre los asistentes.

Llegados a este punto, nos volvíamos a encontrar en una encrucijada. Dos citas simultáneas que no queríamos perdernos. Al final, decisión salomónica y reparto. Un cachito del Erizo se fue a la carpa Bifrutas a ver a Willy Naves, mientras el resto asistía al directo de Corizonas en el escenario Ribera de Duero.

Willy Naves, que tras 2 EPs se encuentra ultimando los detalles de su primer largo “Conversaciones con Demian” –noticia antes de publicarse por haber sido financiado por crowdfunding–, acudió al Sonorama para presentar algunos temas nuevos y hacer un repaso de los antiguos en compañía de los músicos con los que ha grabado el disco.  Si bien la actitud y el empeño del asturiano quedaron patentes, el sonido dejaba bastante que desear, desluciendo una actuación que en otro recinto y con otros medios habría sido sin duda más que remarcable y dejándonos con un sabor agridulce y muchas ganas de poder verle pronto en mejores condiciones.

Como contrapunto, mientras, ese gran ejemplo de sinergias que es Corizonas –porque aquí sí que queda claro que 1+1 no es igual a 2– daba sobre el escenario principal uno de los mejores conciertos del festival. Por todo. Por entrega, por simpatía, por calidad y porque fue –de largo– de lo que mejor sonido tuvo en esta edición del Sonorama Ribera. Como viene siendo habitual, hacían su entrada en el escenario a ritmo de “Hey, hey, hey (the news today)” y ya desde los primeros compases se metían al público en el bolsillo. Combinando temas de su disco “The News Today” con versiones, destilaron rock a raudales durante la hora que pasaron con los sonoritos y alcanzaron cotas máximas con canciones como “The falcon sleeps tonight”, “I wanna believe” o  “Wish you were here” –que dedicaron a un grupo de festivaleros con el que habían estado viendo un rato antes a la selección española de baloncesto ganar su semifinal en los Juegos Olímpicos de Londres–. Un sermón final rematado al grito de ‘”I’m alive” confirmó que Javi Vielba, frontman incombustible y carismático como pocos, es el auténtico predicador del rock patrio.

Después de casi 6 horas viviendo intensamente el festival, hicimos una parada técnica en boxes, que nos costó la actuación de We Are Standard –esperamos tener pronto una nueva oportunidad de verles–. Nos reincorporamos a la agenda de la noche con los omnipresentes Love of Lesbian, que venían al festival con disco nuevo bajo el brazo, “La noche eterna. Los días no vividos”. Los lesbianos lo dieron todo en el escenario, como suele ser habitual, pero a pesar de su buen hacer y sus tablas, el sonido no estuvo a la altura de lo que cabría esperar. Dejando problemas técnicos aparte, la actuación consiguió mantener al personal animado, bailando y cantando, entregados totalmente a las órdenes de Santi Balmes y los suyos, que culminaron su actuación con “Algunas plantas” –en esta gira la tocan ellos, en vez de bailarla– y regando al personal.

Tras Love of Lesbian tomaron el relevo Kakkamaddafakka, una de las grandes revelaciones del verano festivalero. La banda de pop rock noruego supo mantener los aires de fiesta de la noche, haciendo bailar al público con sus ritmos enérgicos y una puesta en escena algo excéntrica, acompañados de chicos ataviados con indumentaria de deporte estilo retro haciendo los coros y bailando.

Cuando volvimos al escenario Ribera del Duero nos encontramos con un montaje espectacular de pantallas y luces: era el turno de La Casa Azul. Guille Milkyway salió de negro y ataviado con unas gafas-casco futuristas –al igual que sus músicos– y jugando con los contraluces, las formas geométricas y los colores vivos, ofreciendo un espectáculo que fue más allá de lo musical. Si bien centró su setlist en “La Polinesia Meridional” también hubo lugar para hits como “La revolución sexual”. Pero no todo el show fue así de espectacular –en el sentido de fastuoso– sino que durante unos temas Guille se quedó sólo en el escenario con la única compañía de su piano, creando un ambiente muy íntimo y mágico, algo difícil de conseguir con tantos miles de personas allí congregadas.

Por último, para dar por terminada nuestra sesión festivalera –aunque nuestras energías nos habían abandonado hacía horas–, acudimos a la carpa electrónica para ver a Ellos, Guille Mostaza y Santi Capote, en formato dúo electrónico. Dado el esfuerzo que hicimos por aguantar, nos causó una gran decepción la actitud con la que Guille se enfrentaba a los problemas técnicos de la carpa; desganado, echado sobre la mesa, no dejaba de decir que él así no seguía tocando. Es entendible que a nadie le guste trabajar si las condiciones no son las adecuadas, pero cuando tienes delante a un montón de gente que está ahí por ti, lo mínimo que se puede hacer es echar el resto y tratar de salir adelante. Menos mal que el sonido mejoró y la actitud de Guille cambió, entregándose por completo desde mitad del concierto. Así pudimos disfrutar de temas como “El Anillo” o “Cerca”, todo ello acompañado con proyecciones de series míticas de los ochenta de fondo.

Tras la agridulce actuación de Ellos, ya sí, nos fuimos a dormir para tratar de recargar pilas tras la maratoniana jornada; el sábado nos aguardaba otro intenso asalto.

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5 comentarios en “Segundo e intenso asalto: Viernes en el Sonorama (10.08.2012)

  1. Y esperemos que nos dure muchos años. Nosotros lo descubrimos tarde, pero algunos llevamos ya 4 ediciones seguidas y se ha convertido en fecha sagrada de nuestro calendario estival.

    Gracias por leernos y comentar 🙂

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